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Ciencias Naturales

La batalla entre los humanos y los mosquitos

Por Habemus

Publicado el 06 de Abril de 2020.

A propósito de la contienda sanitaria contra el Covid-19, la redacción de Habemus se preguntó sobre una batalla de la que poco se habla en estos días: la encarnizada lucha entre la humanidad y los mosquitos, en especial contra el Aedes aegypti, el transmisor de enfermedades como la fiebre amarilla, el zika, el dengue y la chikungunya.

En 2013, Alejandra inició un viaje por el departamento de Bolívar (Colombia). En aquel entonces, una de las últimas estaciones de su recorrido fue Turbaco, un caluroso pueblo a 20 minutos de recorrido en carro desde Cartagena. Allí, la mujer se hospedó en una finca en las cercanías del casco urbano, en una casa rodeada por zonas pantanosas.

De regreso de su viaje, cuando Alejandra arribó al aeropuerto El Dorado, observó con extrañeza una inusual hinchazón en sus tobillos. En el momento, no le prestó atención. Pero, unos días más tarde, la fiebre, las nauseas y la deshidratación la condujeron a la sala de urgencias.

Ya, en la clínica, un cuadro hemático delató los bajísimos niveles de plaquetas y de glóbulos blancos en la sangre de Alejandra. Después de numerosos exámenes, los médicos afirmaron que los síntomas correspondían a una enfermedad tropical transmitida por un mosquito, probablemente, el dengue.

Por fortuna, gracias a la pronta atención médica, Alejandra fue sanada. Pero, en América Latina, ¿cuántas víctimas mortales han ocasionado las enfermedades transmitidas por el Aedes aegypti?

A propósito de la historia de Alejandra, la redacción de Habemus se preguntó: ¿Cómo va la humanidad en su lucha contra los mosquitos?

Ya, en su artículo How Mosquitos Have Shaped What We Eat and Drink (publicado en agosto de 2019 en Elemental), Timothy C. Winegard —PhD de la Universidad de Oxford— catalogó al mosquito como nuestro depredador más mortífero.

La razón de ello es que, según Winegard, en los últimos años las investigaciones científicas han sugerido que el diminuto insecto ha sido responsable de la muerte de aproximadamente 54 mil millones de personas durante la historia de la humanidad.

Aunque suene exagerado, Winegard se aventuró en una afirmación: los mosquitos han influido sobre el curso de la historia de la humanidad al decidir el destino de los imperios y las naciones. Pero, ¿por qué se aventuró a escribir tal enunciado?

Según Winegard, la influencia de los diminutos insectos fue determinante en el balance final de algunas luchas armadas, incluyendo la Revolución Americana y la Guerra de Secesión. Y afirma que, en 2018, las enfermedades transmitidas por mosquitos causaron “aproximadamente 830.000 muertes, superando con creces a cualquier otro animal como el asesino más efectivo de los humanos”.

En especial, durante la última década, los mosquitos se han encarnizado con la humanidad de una manera implacable, en especial, con América Latina.

En Brasil, el Aedes aegypti originó entre 2015 y 2016 un brote de zika sin precedentes. Como consecuencia, miles de bebés nacieron con el síndrome congénito de zika, que se traduce en una serie de limitaciones físicas, entre ellas la microcefalia. Los tristes relatos de algunas de las madres sobre el síndrome fueron reunidos en octubre de 2018 en el reportaje “Virus del zika en Brasil” —elaborado por la British Broadcasting Company (BBC)—, y en el documental “Zika: historia de una epidemia” —producido por la Deutsche Welle—.

En 2018, la amenaza se asomó de nuevo. Por ello, en noviembre de ese año, la Organización Mundial de la Salud (OMS) emitió una alerta para América Latina y recomendó implementar acciones para evitar la transmisión del dengue.

Tras las advertencias de la OMS, el Ministerio de Salud y Protección Social de Colombia (MinSalud) diseñó el Plan de Contingencia Dengue 2019. Pese a ello, el Instituto Nacional de Salud (INS) reportó mayúsculos brotes en Norte de Santander, Meta, Antioquia, Tolima, Córdoba, Cesar, Huila y Santander. En efecto, en marzo de 2019, Juan Pablo Uribe Restrepo —jefe del MinSalud— hizo un balance poco optimista de la campaña ‘Córtale las alas al dengue’ e invitó a los gobiernos departamentales a tomar medidas para revertir el incremento de casos.

Así, entre enero de 2019 y febrero de 2020, el INS reportó 159.930 casos de dengue en la nación.

Y, es que, en Colombia, los habitantes de 951 municipios están en riesgo latente de contraer enfermedades transmitidas por mosquitos. En cifras, peligran 28 millones de personas.

Pero, Colombia no ha sido la única víctima de los mosquitos. Hoy, América Latina es presa de un conjunto de enfermedades mortíferas transmitidas por el Aedes aegipty, en especial, el dengue.

Así, entre enero de 2019 y febrero de 2020, el Instituto Nacional de Salud reportó 159.930 casos de dengue en la nación.

Ya, en marzo de 2020, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) alertó sobre la delicada situación y afirmó que, en 2019, en Brasil se registraron 2’241.974 casos de dengue, una cifra que representa el 70% de lo reportado en la región.

Además, según la ONU, en América Latina otras naciones víctimas de la enfermedad fueron: México que reportó 268.458 casos, Nicaragua con 186.173, Colombia con 127.553 y Honduras con 112.708.

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Sin duda, los mosquitos son, de lejos, el animal más mortífero para los humanos: se estima que 780.000 individuos murieron por enfermedades transmitidas por mosquitos en 2016. Las muertes por mosquitos son la suma de las muertes (en orden, de mayor a menor) de: malaria, dengue, encefalitis japonesa, fiebre amarilla, zika, chikungunya, virus del Nilo Occidental y filariasis linfática, para lo cual, los mosquitos son los vectores de transmisión. | Imagen: Our World in Data |

De otro lado, y a raíz de las escandalosas cifras de personas fallecidas a causa de las enfermedades transmitidas por el Aedes aegipty, en su artículo Causes of Death —publicado en la web Our World in Data, y actualizado en diciembre de 2019—, Hannah Ritchie y Max Roser formularon una pregunta pertinente para estos tiempos: ¿Las noticias en los medios de comunicación reflejan las más probables causas de las muertes?

Lo cierto es que, rara vez, los mensajes en las redes sociales o las noticias de los medios de comunicación informan sobre lo que, probablemente, podría causarnos la muerte, como: los padecimientos cardiovasculares, el cáncer, las enfermedades infecciosas, la demencia, el tabaquismo, los accidentes de tránsito, etc.

Una cuestión que, según Ritchie y Roser, es evidencia de una distorsión entre la realidad y la cobertura mediática.

Por supuesto, en los países tropicales, la discreción de los medios de comunicación en torno a las muertes por enfermedades transmitidas por mosquitos no es una excepción. Un ejemplo de ello es el brote de dengue de 2019, una epidemia que, según la Organización Panamericana de la Salud, tuvo más de 3’139.335 casos en América Latina y causó más de 1.500 muertes.


También, lea el artículo: «La ‘Gripe Española’, la historia de la pandemia más mortífera del siglo XX».


Pero, además de esta infausta infección, hay una enfermedad más letal transmitida por los mosquitos: la malaria —un parásito transmitido por la picadura de los insectos del género Anopheles—.

De hecho, en 2017, la malaria estuvo entre las 20 causas de muerte más comunes en el mundo, según el Instituto para la Métrica y Evaluación de la Salud. En aquel año, la enfermedad cobró 619.827 vidas.

Lo escrito hasta aquí, conduce a una primera conclusión: la lucha contra los mosquitos aún está lejos de terminar, pues tristemente, para muchas de las enfermedades transmitidas por estos insectos, todavía no existe una vacuna.

Además, en su artículo científico “Dengue: epidemiología, políticas públicas y resistencia de vectores a insecticidas” —publicado en julio de 2013 en la revista Ciencias Biomédicas—, Ronald Maestre Serrano y Doris Esther Gómez Camargo afirmaron que, por más de cinco décadas, los insecticidas han sido la herramienta para interrumpir la transmisión del virus, sin embargo, en los últimos años, “a nivel mundial se ha generado resistencia en el Aedes aegypti”.

Finalmente, los múltiples obstáculos en la lucha contra los mosquitos y la numerosa población en riesgo de contraer enfermedades en América Latina, suscitan una pregunta: ¿Las políticas públicas en la región han sido eficaces en la batalla contra las enfermedades transmitidas por el Aedes aegypti o los insectos del género Anopheles?