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Medio Ambiente

La batalla contra la reducción de los gases de efecto invernadero, ¿una lucha perdida?

Por Habemus

Publicado por el 05 de Diciembre de 2019.

En nuestro planeta, en 2018, la humanidad produjo otro hito en la historia de desastres medioambientales: la concentración de los Gases de Efecto Invernadero (GEI), causantes del cambio climático, alcanzó un máximo histórico —según el “Informe sobre la disparidad de las emisiones de 2019”, elaborado por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA)—.

Pero, ¿por qué se registró este récord histórico en las emisiones de GEI?

Aunque también las concentraciones de metano y óxido nitroso se dispararon en nuestro planeta, hoy la preocupación de la comunidad científica se enfoca en el dióxido de carbono (CO2), que representa el 66% de los GEI. Según la Organización Meteorológica Mundial (OMM), hay múltiples indicios que corroboran que el incremento de los niveles atmosféricos de CO2 se debe a la quema de combustibles fósiles.

En noviembre de 2019, Petteri Taalas —secretario general de la OMM— en un comunicado afirmó con desesperanza: “No hay indicios de que se vaya a dar una desaceleración, y mucho menos una disminución de la concentración de los gases de efecto invernadero en la atmósfera a pesar de todos los compromisos asumidos en virtud del Acuerdo de París sobre el cambio climático”.

Además de lo anterior, el Informe del PNUMA revela otro asunto aún más desalentador: las emisiones de GEI no han disminuido, pese a las advertencias de la comunidad científica y los compromisos políticos.

Pero, ¿son exagerados los anuncios alarmantes del PNUMA, de la OMM y de la comunidad científica?

Evidentemente, la respuesta es no.

Así pues, si las tendencias en las emisiones de GEI continúan, la humanidad perderá la batalla contra el cambio climático y en el planeta aumentarán terribles males como: la desertificación, el derretimiento de los polos y la alteración de los ecosistemas marinos y terrestres.

Los países más industrializados son los máximos culpables del acelerado cambio climático. Por ejemplo, según la plataforma Global Carbon Atlas, en 2017 China emitió 9.839 toneladas métricas de CO2, una cifra que supone un incremento de 1,38% con respecto a 2016 y que representa el 26,8% de las emisiones globales.

Si las tendencias en las emisiones de GEI continúan, la humanidad perderá la batalla contra el cambio climático y en el planeta aumentarán terribles males como: la desertificación, el derretimiento de los polos y la alteración de los ecosistemas marinos y terrestres.

Sin embargo, pese a las monumentales emisiones de GEI que genera China, quizá hoy el caso más polémico es el de Estados Unidos. ¿La razón? La nación norteamericana continúa como la líder en emisiones per cápita de CO2. Así, aunque Estados Unidos representa menos del 5% de la población mundial, genera el 13,1% de los GEI globales.

Hoy, la falta de voluntad política en materia medioambiental tiene a Estados Unidos en el ojo del huracán, pues, en mayo de 2019, Donald Trump cumplió una de las irracionales promesas de su campaña presidencial: retirar a la nación norteamericana del Acuerdo de París.

En estos tiempos, los organismos internacionales coinciden en afirmar que, sin la cooperación de Estados Unidos, los intentos para la reducción de los GEI serán estériles.

Por otra parte, los países miembros del G20 —que representan el 60% de la población del planeta— producen el 75% de las emisiones de GEI a nivel mundial, un hecho que supone una mayúscula inequidad. Hoy, el PNUMA es escéptico sobre si siete de las naciones del G20 cumplirán con los compromisos pactados en los Acuerdos de Cancún.

En estos tiempos, los organismos internacionales coinciden en afirmar que, sin la cooperación de Estados Unidos, los intentos para la reducción de los GEI serán estériles.

Además de lo anterior, en lo que se refiere a las emisiones de GEI, la disparidad es otra de las cuestiones espinosas. Pero, ¿por qué?

En diciembre de 2018, en su artículo Who emits more than their share of CO₂ emissions? —publicado por Our World in Data—, Hannah Ritchie ofreció una respuesta: en un mundo justo, la participación de un país en la población mundial debería ser equivalente a su emisión de GEI, es decir, las emisiones per cápita deben iguales en las naciones.

Hoy, sin duda, la discusión sobre la disparidad de emisiones es una cuestión que deja en el centro de la polémica a Estados Unidos, Rusia, Japón, China, Canadá y Arabia Saudita.

Así, ante este reto histórico en materia medioambiental, los países del G20, y en especial los que tienen las emisiones per cápita más altas, son los que hoy deben asumir los más grandes desafíos en la lucha contra el cambio climático.

Pero, según el PNUMA, ¿cuáles son las estrategias para vencer en la batalla contra los GEI?

En su Informe, el PNUMA señala las siguientes estrategias: la eliminación de las subvenciones gubernamentales para los combustibles fósiles, la transición de las centrales eléctricas de carbón, la promoción de los medios de transporte con bajas emisiones y la creación de impuestos para el carbono.

Hoy, tras el preocupante récord histórico en las emisiones de GEI, quedan en el tintero dos cuestiones para discusión: la disparidad en los GEI y el tibio compromiso de algunas economías industrializadas en la lucha contra el cambio climático.