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Medio Ambiente

La incómoda verdad que rodea la resolución que avala el aleteo de tiburones en Colombia

Por Habemus

Publicado el 06 de Noviembre de 2019.

Hace poco, con el hashtag #NoALaCazaDeTiburones, las redes sociales se inundaron con mensajes de protesta contra la Resolución 350 de 2019 del Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural (MinAgricultura).

En esta nueva orden, dictada por el MinAgricultura, se fijan las cuotas de pesca artesanal para 2020, una cantidad que este ente gubernamental ha precisado desde 2010. Pero, ¿cúal es la diferencia con respecto a las resoluciones expedidas en años anteriores? y ¿cuál es la razón de la protesta?

Por ejemplo, en la Resolución 393 de 2015, el MinAgricultura fijó en 475 toneladas la pesca de tiburón para aquel año, el mismo peso que ahora establece para el año 2020. Sin embargo, a diferencia de los años anteriores, es la primera vez que, en la cantidad fijada, el MinAgricultura incluyó 15,1 toneladas de aletas de tiburón de diferentes especies.

La nueva resolución emitida por el MinAgricultura ha causado gran indignación en los ambientalistas y en la ciudadanía. En general, el malestar se debe a la autorización que ahora da el Gobierno Nacional para la caza y la comercialización de tiburones, entre ellos especies consideradas en amenaza de extinción.

Además de todas las opiniones centradas en la pesca de tiburones, producidas por parte de diferentes actores en contra de la resolución, se levantaron también las voces de los expertos en biología marina, que dejan entrever las falencias que Colombia tiene en materia de conservación de las especies marinas.

Pero, ¿cuáles son las especies de tiburones en alguna categoría de amenaza que figuran en el listado de la Resolución 350 de 2019?

De las especies de tiburones que el MinAgricultura mencionó en la resolución, tres están en alguna categoría de amenaza según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN): el tiburón zorro pelágico (Alopias pelagicus), el tiburón zorro de anteojos (Alopias superciliosus) y el tiburón sedoso (Carcharhinus falciformis).

En la controvertida resolución, lo primero que causa curiosidad es la razón por la cual incluyen las aletas de tiburones. En el artículo “Urgen revocar resolución que permite comercio de aleta de tiburón” —publicado el 29 de octubre de 2019 en Semana Sostenible—, reseñan una consideración del experto Carlos Julio Polo Silva: en Colombia no se consume dicho producto. Por lo tanto, sería obtenido en territorio colombiano y posteriormente exportado a un país donde haya oferta. Por esta razón, Polo considera que la resolución se debe ajustar.

De las especies de tiburones que el MinAgricultura mencionó en la resolución, tres están en alguna categoría de amenaza según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN): el tiburón zorro pelágico (Alopias pelagicus), el tiburón zorro de anteojos (Alopias superciliosus) y el tiburón sedoso (Carcharhinus falciformis).

Por otro lado, hay otro factor que, aunque no ha causado repudio en la opinión pública, es bastante preocupante para la conservación de la vida de los ecosistemas marinos: la difícil situación en la que están los caracoles pala, especie incluida en el libro rojo de los invertebrados en peligro de extinción. Pero, por ser un manjar exquisito que hace parte de la dieta humana, el tema ha tenido una repercusión mínima o nula.

Ahora bien, hay una incómoda cuestión relacionada con la protección de los ecosistemas marinos que pocos comentan ahora en Colombia: la cuota fijada por el MinAgricultura no es la mayor amenaza para los tiburones.

En efecto, en el artículo “Tiburones en un mar de desinformación” —texto de Pablo Correa y Sergio Silva Numa, publicado el 2 de noviembre de 2019 en El Espectador—, reseñan que los biólogos Andrés Navia y Juan Pablo Caldas afirmaron que las mayores amenazas para las especies marinas que están en peligro son: en primer lugar, la escasa vigilancia y el débil control que el Estado colombiano está realizando para que los pescadores artesanales realmente cumplan con las cuotas y no sobrepasen el límite. Y, en segundo lugar, la pesca ilegal es probablemente el factor de mayor amenaza para los ecosistemas marinos de Colombia, ya que, debido a la falta de supervisión en áreas protegidas, los pescadores ilegales realizan su labor sin mayores contratiempos. Una cuestión que afecta de manera significativa especies amenazadas como los tiburones martillo en la isla de Malpelo.

Ahora bien, hay una incómoda cuestión relacionada con la protección de los ecosistemas marinos que pocos comentan ahora en Colombia: la cuota fijada por el MinAgricultura no es la mayor amenaza para los tiburones.

En medio de la polémica, el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible (MinAmbiente) emitió un comunicado de prensa donde recordó la Resolución 1743 de 2017, en la que la práctica del aleteo fue prohibida en Colombia. Además, hay una cuestión que el MinAgricultura desconoció: la comercialización y transporte de especies vedadas está tipificada como un delito en el Artículo 335 del Código Penal de Colombia.

Finalmente, causa preocupación el método mediante el cual el MinAgricultura fijó las cuotas para la pesca artesanal. Por otra parte, es una fuente de inquietud la falta de vigilancia de los entes gubernamentales a la pesca ilegal. Lo anterior, nos suscita un interrogante: ¿En realidad, el MinAmbiente y el MinAgricultura están realizando un esfuerzo conjunto para la protección de los tiburones, la vigilancia de las cuotas de pesca artesanal y la disminución de la pesca ilegal?