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Medio Ambiente

¿Por qué librar una batalla contra los plásticos de un solo uso?

Por Redacción Habemus

Publicado el 01 de octubre de 2019.

Hace poco, en Twitter, nos topamos con @PlasticBank, un emprendimiento canadiense que tiene como objetivo monetizar los desechos plásticos para reducir el flujo de polímeros en los océanos.

Por otra parte, en 2018, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) creó el hashtag #BeatPlasticPollution, que hizo parte de una campaña publicitaria para reducir el uso de polímeros de un solo uso.

Pero, ¿por qué la batalla contra los plásticos está en los primeros renglones de la agenda de las organizaciones ambientales?

Una respuesta al interrogante está en el informe técnico de Golam Kibria: Plastic Waste, Plastic Pollution – A Threat to All Nations, publicado en 2017. En él, Kibria —PhD en Polución y Gestión Ambiental— afirmó que la producción mundial de plásticos, en este momento, es de alrededor de 300 millones de toneladas. De ellos, el 50% es desechado después de un solo uso. Además, hay que resaltar que los productos desechados más populares son: las bolsas, las botellas, los pitillos, los cubiertos y los vasos, que son fabricados con polímeros.

De ellos, el 50% es desechado después de un solo uso. Además, hay que resaltar que los productos desechados más populares son: las bolsas, las botellas, los pitillos, los cubiertos y los vasos, que son fabricados con polímeros.

Golam Kibria, “Plastic Waste, Plastic Pollution – A Threat to All Nations” .

Hace algunas décadas, las empresas tenían políticas de producción que permitían reutilizar el envase de un producto hasta 20 veces. Lo anterior, gracias a los envases de vidrio retornables. Sin embargo, hoy es una rareza hallar productos que se distribuyan en envases retornables.

Pero, ¿por qué las empresas han sustituido los empaques de materiales tradicionales por plásticos de un solo uso?

Los han sustituido por dos motivos. Primero, las propiedades del plástico suponen enormes ventajas para la industria, pues es ligero, resistente e higiénico, en relación con el metal o vidrio. Segundo, para las empresas envasar sus productos en plástico supone un gran ahorro, debido al bajo costo que implica producir envases de este material en grandes volúmenes.

Sin embargo, el costo medioambiental que trae consigo la producción y el consumo masivo de plásticos de un solo uso es mayúsculo, pues hoy —según Kibria— un estimado de cinco billones de piezas de plástico están flotando en los océanos del mundo, desde el Ártico hasta el Antártico.

De otro lado, el plástico tiene una alta dependencia de los hidrocarburos fósiles, que están catalogados como recursos no renovables. De acuerdo con lo expuesto en el texto Plásticos de un solo uso. Una hoja de ruta para la sostenibilidad —elaborado por el PNUMA y divulgado en 2018—: “si el crecimiento en la producción de plásticos continúa al ritmo actual, para el 2050 la industria de los plásticos podría ser responsable del 20% del consumo mundial total de petróleo”.

También, hay que mencionar que, al fin de su cortísimo ciclo de vida, solo una ínfima fracción de los plásticos de un solo uso son reciclados. En la publicación antes citada, el PNUMA afirmó que hasta el año 2015, de los residuos plásticos que yacen en vertederos, basureros o en el medio ambiente, solo el 12% fue incinerado y el 9% reciclado. Lo que indica que el reciclaje no ha sido una herramienta suficientemente eficaz para combatir la descomunal producción y el desbordado consumo de plásticos en el mundo.

El PNUMA afirmó que hasta el año 2015, de los residuos plásticos que yacen en vertederos, basureros o en el medio ambiente, solo el 12% fue incinerado y el 9% reciclado.

Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, Plásticos de un solo uso. Una hoja de ruta para la sostenibilidad .

Como hecho esperanzador, en el presente año, en Nairobi, la Cuarta Asamblea de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente se clausuró con el compromiso de más de 200 países de “abordar el daño a los ecosistemas causado por el uso y la eliminación insostenibles de los productos plásticos mediante la reducción significativa de los productos plásticos de un solo uso para el año 2030”.

La situación actual es alarmante, pero remediable. Por ello, Kibria en su informe técnico propuso un conjunto de estrategias para la mitigación de la polución por plásticos. Algunas de ellas son: la creación de equipos de limpieza cerca de las costas, la prevención del vertido ilegal de residuos plásticos, la creación de impuestos para el consumo de plásticos y, finalmente, la educación sobre el daño causado por la contaminación producida con plásticos.

Finalmente, nos queda un interrogante: para que sea realidad el objetivo trazado en la Cuarta Asamblea de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, ¿las naciones, el sector privado y la sociedad civil estarán dispuestos a cooperar en una acción conjunta para una reducción de la polución generada por los plásticos?