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Medio Ambiente

¿Cómo va la gestión de residuos sólidos en Colombia?

Por Juan Sebastián Giraldo Gutiérrez

Publicado el 25 de Noviembre de 2019.

Según la Superintendencia de Servicios Públicos Domiciliarios, en 2017, en Colombia, solo se reciclaba el 8,6% la basura. Pero, hoy, ¿en qué va la creación de sistemas alternos para la gestión de residuos sólidos?

Hace poco, Juan relató algunos detalles de su viaje al Pacífico. Uno de los pasajes inesperados de la narración fue su sorpresa al observar el alto volumen de residuos plásticos que arriban a las costas colombianas.

Aquella breve anécdota, resalta uno de los dos desafíos que, en materia medioambiental, afronta la humanidad: la gran generación de desechos que sobreviene con el crecimiento económico. El segundo es la inadecuada gestión de los residuos sólidos.

En 2018, en la XXI Reunión del Foro de Ministros de Medio Ambiente de América Latina y el Caribe, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) afirmó que “cada latinoamericano genera un kilo de basura al día”. Una cifra que revela que los índices de generación de residuos en la región son menores que en los países miembros de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos).

Pese a ello, en América Latina los planes de gestión de residuos sólidos han demostrado ser un desafío mayúsculo, ya que, en su mayoría, los países latinoamericanos arrojan el mayor porcentaje de sus desechos a los vertederos de basura.

Pero, ¿cuáles son los riegos de un plan de gestión de residuos sólidos que dependa únicamente de los vertederos?


También, lea el artículo: «La batalla contra la reducción de los gases de efecto invernadero, ¿una lucha perdida?»


Es clave resaltar que los rellenos sanitarios al aire libre generan ciertos riesgos, tanto a nivel local como a nivel mundial. De acuerdo con lo afirmado por la ONU en la noticia “Cómo la basura afecta al desarrollo de América Latina” —divulgada el 12 de octubre de 2018—, los vertederos a cielo abierto son la principal fuente de emisiones de gases de efecto invernadero, pues los residuos depositados se descomponen y producen gas metano, cuyo efecto es 24 veces más potente sobre el clima que el CO2. Además, por otro lado, se señala que la acumulación de basura en rellenos sanitarios produce unas descargas líquidas que pueden traspasar y contaminar los suelos y las aguas, lo que representa un gran peligro para las comunidades y los ecosistemas.

Pese a ello, en América Latina los planes de gestión de residuos sólidos han demostrado ser un desafío mayúsculo, ya que, en su mayoría, los países latinoamericanos arrojan el mayor porcentaje de sus desechos a los vertederos de basura.

Ahora bien, se puede decir que el gran problema de Latinoamérica, sin excluir a Colombia, es que la gestión de residuos está basada fundamentalmente en el almacenamiento de basura.

Un ejemplo de lo anterior es Bogotá. En su artículo “El pasivo del relleno sanitario Doña Juana asciende a los $55.868 millones” —publicado el 22 de agosto de 2017 en el diario La República—, el periodista Juan Pablo Vega Bohórquez afirmó que, “en 2015, el relleno recibió más 2,1 millones de toneladas de residuos de ocho municipios de la Sabana de Bogotá”. En cuanto al bajo índice de aprovechamiento de los residuos, Vega reseña una declaración de Luis Guillermo Plata —presidente de ProBogotá—: “más de 40% de lo que va al relleno es vidrio, papel, cartón y plástico. Si se aprovechan más los residuos, las ganancias que se podrían tener crecerían”.

Igualmente, a nivel nacional, el panorama es poco alentador. En el “Informe de Disposición Final de Residuos – 2017”, la Superintendencia de Servicios Públicos Domiciliarios (SSPD) afirmó que, en Colombia, solo se recicla el 8,6% de los residuos que se producen.

Más de 40% de lo que va al relleno es vidrio, papel, cartón y plástico. Si se aprovechan más los residuos, las ganancias que se podrían tener crecerían

Luis Guillermo Plata Páez, presidente ProBogotá.

Además, según la SSPD, el compostaje es una práctica poco popular en Colombia, lo cual acentúa la dependencia a los vertederos a cielo abierto e incide en el agotamiento de su capacidad. Además, se genera la necesidad de dar más apertura a nuevos vertederos, multiplicando así la problemática de contaminación por una inadecuada gestión de residuos sólidos.

Algo semejante ocurre con la incineración, ya que, a través de este proceso de eliminación de basura, se producen toxinas y metales. Además, está caracterizado por ser un sistema mucho más costoso que los rellenos sanitarios. Sin embargo, la incineración muestra algunas bondades que no tiene el arrojamiento de residuos en vertederos, tales como la disminución de la cantidad de residuos y la producción de calor y energía que se logra obtener a lo largo del proceso. Pero, el costo ambiental sigue siendo alto.

Indudablemente, en esta problemática ambiental, la salida más adecuada para Colombia y los países de Latinoamérica es aumentar los índices de reciclaje y el aprovechamiento de materias orgánicas mediante el compostaje.

Claramente, hoy, es difícil hablar de la desaparición de los rellenos sanitarios y de los procesos de incineración como instrumentos para gestionar los residuos. Por ello, el reto que deben asumir los países latinoamericanos es bajar los porcentajes de incineración y de residuos depositados en vertederos, y subir los índices de reciclaje y compostaje, pues el potencial de aprovechamiento es llamativo. De acuerdo con lo señalado por la SSPD, entre el 60% y 70% de los residuos sólidos del país se pueden aprovechar mediante el compostaje.

Hoy, Colombia se encuentra lejos de cumplir los objetivos plasmados en su política de gestión de medio ambiente y sus compromisos adoptados, en convenciones internacionales, en materia de gestión de residuos.

Hace más de dos décadas, el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible formuló la Política para la Gestión Integral de Residuos. En aquel entonces, una de las metas allí contenidas era “desviar el 30% de los residuos sólidos, los potencialmente reciclables y los orgánicos, que van a sitios de disposición final, hacia sistemas alternos de gestión”.

Pero, hoy, 20 años después de la creación de la Política para la Gestión Integral de Residuos, ¿en qué va la creación de sistemas alternos para la gestión de residuos?