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Cultura

El minimalismo, explicado

Por Habemus

Publicado el 16 de Octubre de 2019.

En abril de 2019, Nekojitablog publicó en el célebre canal YouTube el video “Un minimalista critica nuestra casa”. Este audiovisual fue una creación de Ernesto y Yuko —un matrimonio hispano-japonés— y Shibu —un youtuber considerado en Japón una autoridad sobre este estilo de vida—.

Entre las sugerencias de Shibu para la pareja estuvieron: reducir el consumo de agua en botellas plásticas, y prescindir de una cómoda y de una mesa.

Pero, ¿qué es el minimalismo?

Este concepto, que tiene una larga historia de influencia en la arquitectura y el diseño, hoy es un estilo de vida que, según Shibu, significa “vivir sin estar controlado por las cosas materiales”.

Además, en su artículo de opinión I Highly Recommend Joining This Cult —publicado en septiembre de 2018 en The New York Times—, la médica australiana Lisa Pryor (autora del libro Small Book About Drugs) hizo una apología al minimalismo, donde defendió: una vida libre de deudas, una renuncia a la desorganización y un conjunto de hábitos que conduzcan a la reducción de los desperdicios.

Por otra parte, una de las historias fundacionales del minimalismo es la de Joshua Fields Millburn y Ryan Nicodemus, un par de amigos que, tras el hartazgo en sus carreras corporativas, decidieron comenzar un viaje hacia el desprendimiento de los bienes materiales. Desde entonces, Fields y Nicodemus han construido un movimiento que persuade a otros a asumir esa forma particular de existencia. Con ese propósito, han difundido podcasts, blogs, libros, tours, e incluso un documental: “Minimalism: A Documentary About the Important Things”.

En ese documental —distribuido por Netflix—, Nicodemus describió cómo, en el pasado, él trató de comprar su felicidad. Una tarde, tras observar la alegría de su amigo Fields, Nicodemus le preguntó el porqué de su felicidad. Fields contestó: se debe a la decisión de vivir deliberadamente con menos.

Pero, ¿acaso, el minimalismo es una reinterpretación del estoicismo?

En su artículo “Más Séneca y menos ansiolíticos” —publicado en abril de 2018 en el diario El País de España—, el filósofo español Juan Arnau Navarro se refiere al súbito interés por el estoicismo, un sistema de pensamiento que actualmente resurge y que transforma la vida cotidiana. En su texto, Arnau resalta las bondades del estoicismo para enfrentar la rentabilidad tecnocrática de la selfie, la autoindulgencia y el capricho que nos imponen las sociedades modernas.

Pero, Arnau advierte que el estoicismo es una filosofía en la que reinan la contemplación y la observación atenta, una cuestión que no parece congruente con la omnipresencia digital de quienes se autodenominan minimalistas.

Arnau concluye su disertación proponiendo que, para las sociedades modernas, no estaría de más poner en práctica algunos de los principios estoicos: “El imperativo ético de vivir conforme a la naturaleza, que nuestro planeta agradecería. El ejercicio constante de la virtud, o eudemonía, que permite el desprendimiento”.

Sin embargo, pese a que el minimalismo no goza de la riqueza filosófica del estoicismo, es valioso, en cuanto propone replantear la dependencia a los bienes materiales y el consumo exacerbado.

Hoy, en Estados Unidos, hay una proliferación de firmas de arquitectura que construyen viviendas con el estilo de vida minimalista, dos de ellas son: Tiny House y LifeEdited. Las casas son pequeñas, prácticas, con lo indispensable, para vivir con menos, donde “menos es más”.

Además, en 2018, por solicitud del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), y en colaboración con el Centro de Ecosistemas de Arquitectura de Yale (CEA), Gray Organschi Architecture desarrolló el prototipo de una pequeña casa ecológica, un modelo sustentable para amainar el fenómeno del cambio climático.

Finalmente, el movimiento minimalista plantea un interrogante, que nos sirve de ejercicio para reevaluar el significado de las pertenencias: ¿La compra que voy a realizar añade valor a mi vida?