Cargando
Cultura

La verdad que incomoda al MET de Nueva York

Por Habemus

Publicado el 08 de octubre de 2019.

En menos de una hora de búsqueda en el catálogo digital del Metropolitan Museum of Art (MET) de Nueva York, un espectador podrá entender por qué esta institución cultural es un referente en el universo del arte.

Por ejemplo, en lo concerniente al arte egipcio, en el catálogo virtual del MET figuran 14.136 obras procedentes del Bajo Egipto. Entre aquel amplio inventario, una obra capturó nuestra atención: una colorida —y poco común— estatuilla de la diosa Taweret, una pieza que data del periodo ptolemaico y que hizo parte de la Colección Carnarvon —un conjunto artístico que perteneció al noble británico que financió la expedición del arqueólogo Howard Carter, y en la cual hallaron la tumba de Tutankamón—.

Pero, tras la belleza, la fastuosidad y las historias que engalanan la vasta colección del MET, pende una incómoda sospecha: al parecer, una fracción de ella tiene una procedencia oscura, tal como lo expuso Carl Franzen en su reportaje: “Ill-gotten gains: how many museums have stolen objects in their collections?” —publicado en mayo de 2013 en The Verge—.

Además, en Estados Unidos, dos artículos encendieron la polémica sobre la restitución del patrimonio cultural robado que reposaba en el museo neoyorquino: “Italy Has Regained Many Stolen Antiquities, but Its Talks With the Getty Stall” —escrito por Hugh Eakin y Elisabetta Povoledo— y “Looted Antiquity, Once at Met Museum, to Return to Lebanon” —escrito por Colin Moynihan—, ambos publicados en The New York Times, en noviembre de 2006 y octubre de 2017, respectivamente.

También, hace poco, el MET recibió otra estocada: en octubre de 2019, el sarcófago del sacerdote Nedjemankh regresó a Egipto tras haber sido hurtado ocho años atrás.

Pero, tras la belleza, la fastuosidad y las historias que engalanan la vasta colección del MET, pende una incómoda sospecha: al parecer, una fracción de ella tiene una procedencia oscura.

Al respecto, en el artículo “El sarcófago de Nedjemankh vuelve a Egipto tras haber sido robado en 2011” —publicado en octubre de 2019 en El Espectador—, la Agence France-Presse (AFP) afirmó: “Después de transitar por Dubái, Alemania y París, el sarcófago de casi 1,80 metros fue vendido al MET por 3,5 millones de euros […] por un marchante de arte francés cuya identidad no fue revelada”.

Según la AFP: “Una investigación conjunta de las autoridades de Estados Unidos, Alemania y Francia estableció que el objeto fue robado en Egipto en 2011”, razón por la cual el sarcófago de Nedjemankh fue repatriado.

De otro lado, en el MET las piezas de arte egipcio no son las únicas que, al parecer, tienen una procedencia dudosa.

En el catálogo del MET figuran 304 piezas de oro halladas en Colombia que, en su mayoría, pertenecen a las culturas Calima, Quimbaya, Muisca y Tairona.

Según el MET, el pueblo Tairona de la Sierra Nevada de Santa Marta produjo algunos de los objetos de orfebrería más complejos fabricados en las Américas. Este colgante es un excelente ejemplo de la habilidad y el virtuosismo que poseen los orfebres taironas.
Esta pieza proviene de «The Jan Mitchell and Sons Collection». Fue adquirida por Mitchell en 1969 y donada al MET de Nueva York en 1991.
Fotografía: MET Museum.

Además, de las centenares de obras orfebres procedentes de Colombia, que hoy reposan en museo neoyorquino, 40 provienen de la célebre colección conocida como “The Jan Mitchell and Sons”.

Al respecto, William Grimes, en su artículo “Jan Mitchell, Who Put the ü Back in Lüchow’s, Dies at 96” —publicado en noviembre de 2009 en The New York Times—, divulga una declaración de Philippe de Montebello —quien fue director del MET— donde calificó a “The Jan Mitchell and Sons Collection” como “nuestro pequeño El Dorado”, por ser un conjunto de orfebrería precolombina —de extraordinaria belleza— procedente de Colombia, Perú, Costa Rica y Panamá.

Pero, ¿quién fue Jan Mitchell? De él, poco se sabe. Solo se conoce que fue un hombre nacido en Latvia, y que su fortuna provino del sector gastronómico y el coleccionismo de arte.

Sin embargo, las dudas sobre el MET no terminan aquí. Muchas de las obras orfebres precolombinas, que hoy se presentan en el museo neoyorquino, fueron compradas a John Wise, un comerciante de arte que falleció en 1996.

Hoy, las fichas técnicas carecen de detalles sobre la procedencia de su gigantesca colección de orfebrería precolombina, por lo cual es casi imposible precisar su origen.

Una cuestión preocupante emana del documento “AIA Cultural Heritage FAQ”, donde el Archaeological Institute of America —una organización sin ánimo de lucro que representa a los arqueólogos en Estados Unidos— estimó que, en el mercado, entre el 85% al 90% de los artefactos clásicos y los antiguos no tienen una procedencia documentada.

Entre el 85% al 90% de los artefactos clásicos y los antiguos no tienen una procedencia documentada.

Archaeological Institute of America

Finalmente, lo expuesto nos conduce a formular un par de preguntas: ¿Cómo salió tal volumen de oro precolombino de Colombia hacia las manos de “The Jan Mitchell and Sons Collection” y John Wise Ltd.? Además, ¿el Ministerio de Cultura de Colombia ha indagado sobre la legalidad de las piezas que hoy reposan en el Metropolitan Museum of Art de Nueva York?