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Cultura

El lado oscuro del teletrabajo

Por Habemus

Publicado el 05 de Mayo de 2020.

Hoy, quizá, por primera vez, millones de empleados en Colombia han conocido el lado oscuro del teletrabajo. Sin duda, laborar desde la casa no es como lo pintan. A continuación, un par de historias que conducen a una pregunta: ¿en Colombia, cuál es el marco legal que regula el teletrabajo?

Hace poco, el aislamiento social obligatorio precipitó a Ana —una docente de secundaria— hacia la enseñanza virtual. Desde entonces un interrogante ronda su mente: ¿la educación a través de tecnologías digitales —tales como el correo electrónico, las conversaciones en tiempo real, los videos y los sistemas multimedia— tendrá un impacto equiparable a la enseñanza presencial?

Ana no ha tenido tiempo suficiente para cavilar esa inquietud, pues un sinnúmero de tareas adicionales la distraen de su trabajo: la enseñanza. Pero ¿cuáles son aquellas labores que ahora la ocupan? En palabras de Ana, las tareas son variopintas, pues en las últimas semanas ha tenido que diligenciar un extenso caudal de formatos gubernamentales, redactar planes de trabajo en casa, caracterizar los estudiantes sin acceso a internet y asistir a reuniones vía Zoom con sus compañeros de trabajo.

En las últimas semanas, para Ana, las noches y los fines de semana han sido el único tiempo disponible para la creación de guías y de contenidos digitales de apoyo para sus clases.

Así, hoy, el teletrabajo muestra su cara oscura, pues, en casa, las jornadas laborales se han extendido por cuenta de un sinigual papeleo burocrático.


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Pero, las vicisitudes del teletrabajo no sólo aquejan a los docentes, también a los funcionarios públicos.

Por ejemplo, Esperanza —una funcionaria gubernamental— cuenta que su jornada de trabajo se ha extendido varias horas. En la mañana, permanece largos periodos en teleconferencias y en capacitaciones a través de Zoom. Por lo general, sus encuentros virtuales se extienden hasta la tarde. Luego, en las noches, se apresura para concluir los reportes de trabajo y otras actividades —propias de su contrato laboral— que no terminó en su jornada.

Pero, el atosigamiento laboral que actualmente sufren Ana y Esperanza invita a una pregunta: ¿en Colombia, qué marco legal regula el teletrabajo?

Ya, desde 2016, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) advirtió sobre las desventajas del teletrabajo para los empleados. Algunas de ellas son: la no separación entre la vida laboral y la privada, el trabajo en días festivos y el aislamiento social y profesional.

Además, al respecto, la OIT —también— se preguntó: ¿qué impacto tendrá esta modalidad laboral en los pilares del trabajo decente, como la libertad sindical, la representación colectiva, los regímenes de seguridad y el diálogo social?

Desde 2008, en la presidencia de Álvaro Uribe Vélez, Colombia le dio un espaldarazo al teletrabajo. Sin embargo, apenas cuatro años más tarde, Juan Manuel Santos Calderón expidió el Decreto 884 de 2012 para regular las relaciones laborales entre empleadores y teletrabajadores.

La Organización Internacional del Trabajo (OIT) advirtió sobre las desventajas del teletrabajo para los empleados. Algunas de ellas son: la no separación entre la vida laboral y la privada, el trabajo en días festivos y el aislamiento social y profesional.

De hecho, en el artículo 3° de ese decreto, la Presidencia de la República de Colombia determinó: “El contrato o vinculación que se genere en esta forma de organización laboral de teletrabajo debe cumplir con los requisitos establecidos en el artículo 39 del Código Sustantivo del Trabajo y de la Seguridad Social para los trabajadores particulares y en las disposiciones vigentes que rigen las relaciones con los servidores públicos, y con las garantías a que se refiere el artículo 6° de la Ley 1221 de 2008”.

Además, en el mismo artículo, se precisó que el contrato o vinculación debe “Determinar los días y los horarios en que el teletrabajador realizará sus actividades para efectos de delimitar la responsabilidad en caso de accidentes laborales y evitar el desconocimiento de la jornada máxima legal”.

Sin embargo, hoy, cuando la covid-19 empujó a millones de empleados al teletrabajo, es válido preguntar: ¿los empleadores —públicos y privados— habrán estudiado las leyes y las buenas prácticas en lo que refiere a esta forma de organización laboral?

Ya, en su informe “Trabajar en cualquier momento y en cualquier lugar: consecuencias en el ámbito laboral” —publicado en 2019—, la OIT advirtió sobre la necesidad de “garantizar que se respeten los períodos mínimos de descanso”.

Aunque, en el informe citado, la OIT señaló que el “desenfoque” entre la vida laboral y la privada no es necesariamente una cuestión negativa si está “bien administrado”. Hoy, es necesario preguntar, ¿en Colombia, el teletrabajo es respetuoso de la legislación y está bien administrado?