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Cultura

¿Qué es “The New Normal”?

Por Habemus

Publicado el 18 de junio de 2020.

Desde hace algunas semanas, en los titulares de prensa y en los informes de las firmas de consultoría ha proliferado una expresión inusual: “The New Normal” —“la nueva normalidad”—. Por ello, la Redacción Habemus se preguntó: ¿qué implica ese concepto?

Hoy, en los titulares de un puñado de magazines norteamericanos y europeos, plasman un enunciado poco usual: The New Normal. Según la opinión de muchos analistas, no habrá un regreso a la normalidad. En su lugar, habrá una nueva.

Pero ¿a qué se refieren los periodistas y los consultores con el concepto “la nueva normalidad”?

En mayo de 2020, en el artículo ‘The New Normal Isn’t Remote Work. It’s Better’ —publicado en Forbes—, Laurel Farrer afirmó que nuestra sociedad —desesperada por la estabilidad— sigue hablando de cómo nuestras vidas se verán permanentemente alteradas por la pandemia de coronavirus.

Luego de presentar varios argumentos, una de las conclusiones de Farrer fue que, incluso, tras la desaparición de la covid-19, es posible que muchos trabajadores continúen con la opción de trabajar desde casa permanentemente. Pero ¿cuál es la razón de tal pronóstico?

Hace poco, en los resultados de una encuesta hecha por Gartner, esta empresa consultora encontró que, incluso en medio de esta crisis global, los empleados tienen una mayor productividad y satisfacción laboral, una cuestión que se traduce en una enorme rentabilidad para los empleadores.

Por otra parte, para Estados Unidos, la firma consultora Global Workplace Analytics pronosticó un ahorro promedio de 11 mil dólares al año por cada empleado, cuando las empresas permiten a sus trabajadores laborar desde sus casas.

Así, quizá, el trabajo remoto será una de las piedras angulares de The New Normal.

Global Workplace Analytics pronosticó un ahorro promedio de 11 mil dólares al año por cada empleado

En pocas palabras, “la nueva normalidad” parte de una premisa: tras cada crisis global, el modus vivendi de la humanidad sufre cambios estructurales. De hecho, en su informe «Beyond COVID-19: What will define the ‘new normal’», la firma Ernst & Young citó tres ejemplos en los que se impuso una nueva normalidad. El primero, la peste negra en el siglo XIV, una pandemia que, incluso, reescribió el genoma humano —de maneras visibles hasta hoy—. El segundo, el ocaso de la Primera Guerra Mundial en 1918, un conflicto bélico que provocó la disgregación de cuatro grandes imperios. Y, en 2008, la Crisis Financiera provocó un incremento de la automatización en los lugares de trabajo.

En pocas palabras, según Ernst & Young, en ciertos casos las transformaciones que tuvieron lugar en tiempos de crisis se mantuvieron, incluso, cuando la economía y la salud pública se recuperaron.


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Entonces, de acuerdo con esta firma consultora, en medio de la covid-19 “la nueva normalidad” volverá a levantar diques de contención que se habían olvidado, al menos hasta que una vacuna consiga doblegar al coronavirus.

De esta manera, rápido, muy rápido, el concepto “nueva normalidad” se filtró en los ámbitos académicos, en los titulares de prensa y en los servicios de consultoría, en especial en el mundo de los negocios. De hecho, en los últimos meses, ha proliferado un abanico de informes, en los cuales un puñado de importantes firmas consultoras hacen ejercicios prospectivos sobre los escenarios y las tendencias en el mercado, a corto, medio y largo plazo.

En pocas palabras, según Ernst & Young, en ciertos casos las transformaciones que tuvieron lugar en tiempos de crisis se mantuvieron, incluso, cuando la economía y la salud pública se recuperaron.

Por supuesto, los análisis coinciden en una cuestión: las transformaciones en los tiempos venideros estarán dominadas por el reinado del distanciamiento social.

De hecho, en el informe “12 tendencias digitales en tiempos de coronavirus”, publicado el pasado 27 de abril, SM Digital aseguró que, en los próximos meses, el mercado estará preso de fuerzas como el incremento del A-Commerce, la inversión en logística inteligente, la integración —cada vez más frecuente— de smart content en las webs, el crecimiento de la virtualización de servicios profesionales, la aceleración —aún más vertiginosa— de la transformación digital en las empresas y el freno de la migración hacia las urbes.

Sin embargo, la transición tecnológica a la “nueva normalidad” será costosa y, quizá, en el proceso muchas empresas perecerán.

Ante este horizonte, la Redacción Habemus lanza un par de preguntas: ¿Cómo se adaptarán las mipymes a las imposiciones tecnológicas que demandará el mercado en el corto y el mediano plazo? ¿Acaso, los gobiernos financiarán la transformación digital de la gran ola de negocios afectados por la covid-19?