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Educación

La epidemia de coronavirus de Wuhan, explicada

Por Habemus

Publicado el 05 de Febrero de 2020.

Desde hace poco, China es el epicentro de las noticias internacionales. En las últimas semanas, el pánico se ha apoderado de las redes sociales y de los medios de comunicación, que han publicado frases como: “Wuhan, una ciudad de once millones de habitantes en cuarentena”, “las imágenes (…) muestran pasillos abarrotados, gente desvaneciéndose, gritos y llantos” y, por último, “sigue faltando material protector suficiente en los hospitales y doctores y enfermeras se encuentran al borde del agotamiento”

Además, hubo noticias sorpresivas como el cierre de fronteras entre Rusia y China y la prisa, inimaginable, para construir en 10 días un gigantesco hospital que albergará 1.000 pacientes. Así, en la hermética nación asiática, el pánico es casi palpable.

Pero, ¿cuál es la razón de tal paranoia? La respuesta es el patógeno “COVID-19” —designado así por la Organización Mundial de la Salud (OMS)—, una microscópica criatura que desde su aparición se ha extendido como la pólvora y que, en poco tiempo, ha causado la muerte de centenares de personas.

En referencia a la epidemia, el ensayista gallego Xulio Ríos, en su artículo de opinión “Darle la vuelta” —publicado el 28 de enero en Observatorio de la Política China—, se preguntó: “En el nuevo Año de la Rata, ¿se convertirá el nuevo coronavirus en una especie de ratonera para el Partido Comunista de China?”.

Durante varios días, la epidemia fue considerada como un problema sanitario interno de China. Incluso, el 23 de enero, la OMS descartó la emisión de una alerta y afirmó que, en el momento, no era una Emergencia de Salud Pública de Importancia Internacional (ESPII). Aunque, días más tarde, la OMS rectificó su decisión.

En el nuevo Año de la Rata, ¿se convertirá el nuevo coronavirus en una especie de ratonera para el Partido Comunista de China?

Fragmento extraído del artículo de opinión «Darle la Vuelta», de Xulio Ríos.

Pero, dada la dilución de las barreras migratorias, es oportuno preguntar: ¿por qué, en el inicio de la pandemia, la COVID- 2019 fue tratada solo como un desafío de salud pública para China?

Sin embargo, una vez que el virus cruzó las fronteras de la nación asiática, el miedo cundió. En estos días, las autoridades sanitarias han confirmado casos de individuos que, en Estados Unidos, Japón, España y Alemania, se contagiaron con el coronavirus de Wuhan sin visitar China.

Hoy, en su mayoría, el conocimiento científico sobre este patógeno está en dos investigaciones efectuadas en enero de 2020.

De la primera investigación, que confluyó en el artículo científico Homologous recombination within the spike glycoprotein of the newly identified coronavirus may boost cross‐species transmission from snake to human —publicado el 22 de enero en Journal of Medical Virology—, Wei Ji y colaboradores buscaron determinar, entre diferentes especies animales, el posible reservorio del virus.

Y, en la segunda investigación, que derivó en el artículo científico Clinical features of patients infected with 2019 novel coronavirus in Wuhan, China —publicado el 24 de enero en la revista The Lancet—, Chaolin Huang y colaboradores precisan “las características epidemiológicas, clínicas, de laboratorio y radiológicas, y el tratamiento y los resultados clínicos de los pacientes infectados”.

Así, con base en el conocimiento científico, la Redacción Habemus se propuso revisar los hitos que marcaron el cubrimiento periodístico en torno al nuevo coronavirus.


La sopa de murciélago: la manzana de la discordia

La historia inició en diciembre de 2019, cuando se originó una serie de inusuales casos de neumonía en Wuhan (China). Tras las primeras decenas de contagiados, los médicos observaron que el cuadro clínico de los pacientes era similar a la neumonía viral 2019-nCoV.

Poco después de que el virus cobrará sus primeras víctimas mortales, Chaolin Huang y colaboradores publicaron los resultados de su investigación sobre el misterioso patógeno: el coronavirus 2019-nCoV. En el momento de su publicación, las autoridades sanitarias chinas habían identificado más de 800 casos confirmados. Además, ya, en aquel entonces, se habían corroborado varios casos en otras provincias de China y, en el extranjero, en Tailandia, Japón, Corea del Sur y Estados Unidos.

En su investigación, Chaolin Huang y colaboradores formularon hipótesis sobre el origen del coronavirus 2019-nCoV. En el pasado, según los investigadores, la comunidad científica señaló que el SARS-CoV (coronavirus del Síndrome Respiratorio Agudo Grave) y el MERS-CoV (coronavirus del Síndrome Respiratorio de Oriente Medio)  tenían su origen en los murciélagos y, que, estas infecciones se transmitían directamente a los humanos desde las civetas del mercado, los camellos y los dromedarios, respectivamente. Con base en ello, los investigadores determinaron que el posible origen del virus se deriva de animales similares.

De otro lado, Wei Ji y colaboradores afirmaron: “Muchos pacientes estuvieron potencialmente expuestos a animales salvajes en el mercado mayorista de mariscos de Huanan, donde también se vendieron aves de corral, serpientes, murciélagos y otros animales de granja”. Y sugieren, dados los hallazgos de su investigación, que “la serpiente es el reservorio de animales de vida silvestre más probable para el 2019-nCoV” y que “la transmisión es de especies cruzadas de serpiente a humano”.

Tras la publicación de ambas hipótesis, en los medios de comunicación y en las redes sociales proliferó una ola de especulaciones sobre el posible vector sospechoso. Sin embargo, la polémica quedó servida cuando el diario británico Daily Mail compartió un video difundido por la red social china Weibo, en el que se ve a una mujer asiática comiendo un inusual platillo.

Muchos pacientes estuvieron potencialmente expuestos a animales salvajes en el mercado mayorista de mariscos de Huanan, donde también se vendieron aves de corral, serpientes, murciélagos y otros animales de granja”.

Fragmento extraído del artículo científico Clinical features of patients infected with 2019 novel coronavirus in Wuhan, China.

Después de la viralización de la publicación, emergieron los habituales magos de la suposición y la especulación en las redes sociales, sentenciando el transmisor culpable: una sopa de murciélago comercializada en los mercados y los restaurantes chinos.

Sin embargo, ante la controversia, la escritora independiente Korin Miller en su artículo No, Coronavirus Was Not Caused by ‘Bat Soup’ – But Here’s What Researchers Think May Be to Blame —publicado el 29 de enero en la revista Health— afirmó que, en general, el origen zoonótico del nuevo coronavirus todavía está lleno de “quizás”.

Hasta el momento, según los estudios, es más probable que los murciélagos —y posiblemente las serpientes— sean los animales culpables de la proliferación del coronavirus 2019-nCoV. Pero, sin duda, la hipótesis de la sopa de murciélago es solo un rumor y, además, potencialmente xenófoba.


Las respuestas de la OMS

Mientras China realizaba titánicos esfuerzos sanitarios para enfrentar la epidemia, el número de contagiados ascendió a 557 y la estela de muerte aumentó.

Sin embargo, pese a la escalada en el número de casos, el 23 de enero de 2020 en el Comité de Emergencia de la OMS no hubo un consenso para determinar si el coronavirus 2019-nCoV era una Emergencia de Salud Pública de Importancia Internacional (ESPII).

A la semana siguiente, cuando el patógeno ya había cobrado 232 víctimas mortales en China, la OMS determinó que el brote de este virus era una ESPII.

Tras la emisión de la alerta, la OMS aplaudió los esfuerzos sanitarios de China para frenar la dispersión del brote epidémico.


La Emergencia de Salud Pública de Importancia Internacional por ébola en 2019: la declaratoria antecesora del coronavirus de Wuhan

Pese a la gravedad de la emergencia, el coronavirus 2019-nCoV no es la única ESPII decretada en los últimos años.

En junio de 2019, en la República Democrática del Congo, un terrible brote de ébola azotó a los pobladores de esta nación africana. Una enfermedad con tasa de mortalidad que, según la OMS, puede llegar a la escandalosa cifra del 90%.

En aquel entonces, ante la magnitud de la catástrofe, Tedros Adhanom Ghebreyesus —Director General de la OMS— afirmó que: “es hora de que el mundo tome nota y redoble sus esfuerzos. Necesitamos colaborar y solidarizarnos con la República Democrática del Congo para poner fin a este brote y mejorar el sistema de salud”.

Sin embargo, pese a la exhortación de la OMS, la precaria asistencia económica que movilizó la comunidad internacional y la tímida atención mediática sobre el brote de ébola es, hoy, un motivo de vergüenza planetaria.

En efecto, la negligencia de la comunidad internacional llegó a tal grado que, en la noticia “Solo se ha desembolsado 15% de la ayuda internacional para ébola” —publicada el 2 de septiembre de 2019 en el diario español ABC—, la agencia EFE afirmó: “Hasta el 27 de agosto, la OMS había recibido solo 45,3 millones de dólares, menos de la mitad de lo que necesitan”.

Sin embargo, pese a la exhortación de la OMS, la precaria asistencia económica que movilizó la comunidad internacional y la tímida atención mediática sobre el brote de ébola es, hoy, un motivo de vergüenza planetaria.

Pero, hoy, los titulares referentes al coronavirus 2019-nCoV son diferentes, el cubrimiento de los medios de comunicación es desbordado y el interés mundial es generalizado. Pero, ¿cuál es la razón?

A diferencia de la ESPII decretada en 2019 por ébola, una fiebre hemorrágica letal que afectó a residentes de países africanos pobres, hoy el brote epidémico tuvo lugar en China, uno de los epicentros de la economía planetaria: una nación que en 2017 tuvo más de 60 millones de arribos aéreos.


¿Qué dice la ciencia sobre la dispersión del coronavirus 2019-nCoV?

Ante la emergencia, una de las preguntas que, quizá, cruza la mente de los internautas es: ¿cuáles son los indicadores claves para entender la dispersión del coronavirus 2019-nCoV?

En su artículoThe 2 key questions that will determine if the coronavirus outbreak becomes a pandemic —publicado el 28 de enero en el medio de comunicación estadounidense Vox—, la periodista canadiense Julia Belluz se ocupa de dos de ellas: ¿qué tan grande podría ser el brote? ¿Es esta la próxima pandemia?

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Según el Centro Johns Hopkins de Ciencia e Ingeniería de Sistemas, en solo quince días, el número de casos confirmados de 2019-nCoV, paso de, 278, el 20 de Enero, a 23.700, el 05 de Febrero.

Según Belluz, después del brote de una enfermedad, los epidemiólogos tratan de averiguar qué tan lejos, y qué tan rápido, puede propagarse un virus. Para hacer eso, los científicos usan el Número Reproductivo Básico, llamado también R0. Así, entre más alto sea el R0, mayor será la velocidad de contagio.

De acuerdo con Belluz: “Según una estimación preliminar de la OMS, en este momento, cada individuo infectado con 2019-nCoV ha transmitido el virus a un promedio de 1,4 a 2,5 individuos más. Eso haría que 2019-nCoV fuera menos contagioso que el SARS (coronavirus del Síndrome Respiratorio Agudo Grave), que tenía un R0 de 3, pero más contagioso que la gripe estacional”.

Por otra parte, además del R0, los epidemiólogos hacen uso de otro indicador: la tasa de mortalidad.

De hecho, en las redes sociales se ha especulado sobre la tasa de mortalidad de este patógeno. Según los internautas, la cifra oscila alrededor del 2%.

Sin embargo, en su artículo, Belluz reseña una advertencia de la científica Maia Majumder —Magíster en Salud Pública en Epidemiología y Bioestadística de la Universidad de Tufts—: “pasará un tiempo antes de que sepamos el número real de casos y tengamos una idea clara de las muertes”.

Además, en una conversación con W Radio —difundida el 31 de enero—, Richard Pebody —jefe del equipo para Patógenos de Alta Amenaza de la OMS en Europa— advirtió que, con los datos disponibles, aún es prematuro calcular la cifra de la tasa de mortalidad.

Sin embargo, en su artículo, Belluz reseña una advertencia de la científica Maia Majumder —Magíster en Salud Pública en Epidemiología y Bioestadística de la Universidad de Tufts—: “pasará un tiempo antes de que sepamos el número real de casos y tengamos una idea clara de las muertes”.

Fragmento extraído del artículo The 2 key questions that will determine if the coronavirus outbreak becomes a pandemic.

La polémica: el coronavirus 2019-nCoV, ¿culpable del aumento de la xenofobia?

A raíz del brote epidémico, los medios de comunicación han advertido sobre una creciente xenofobia. Por ejemplo, en su artículo Coronavirus fears fuel racism and hostility, said British-Chinese —publicado el 1 de febrero en el periódico británico The Guardian—, la reportera inglesa Nosheen Iqbal señaló que, desde la aparición del coronavirus, “la hostilidad y el racismo dirigidos por algunas personas hacia los asiáticos orientales parece extenderse”.

Por otra parte, en la prensa francesa, los periodistas han llamado a la comunidad china: “el peligro amarillo”.

Finalmente, mientras los científicos tratan de esclarecer las incógnitas referentes al coronavirus de Wuhan, y la especulación en las redes sociales usurpa la tarea de la ciencia e irresponsablemente adelanta conjeturas, seguimos atentos al desenlace de una grave situación que tiene en vilo al mundo.

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En esta visualización de datos, el Centro Johns Hopkins de Ciencia e Ingeniería de Sistemas muestra la distribución de los casos confirmados en China el 05 de Febrero de 2019. Según el gráfico, en el momento, la mayor concentración de individuos contagiados se encuentra en las provincias de Wunan, Guangdong y Hubei.