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Educación

El conflicto entre Estados Unidos e Irán, explicado

Por Habemus

Publicado el 21 de Enero de 2020.

Durante los primeros días de 2020, ocurrió un hecho inesperado que produjo alarma mundial. En el aeropuerto de Bagdad, en Irak, la Armada de Estados Unidos —siguiendo las órdenes del presidente Donald Trump— ejecutó un ataque con drones que condujo a la muerte de Qasem Soleimani, comandante de la fuerza de élite Al Quds de la Guardia Revolucionaria de Irán.

En el podcast The view from Iran, publicado por el medio de comunicación estadounidense Vox, Dina Esfandiary —coautora del libro Triple Axis— afirmó que “el asesinato de Qasem Soleimani fue el obsequio más magno que la administración de Donald Trump le pudo regalar al Gobierno iraní”.

Pero, ¿cuál es la razón que explica la afirmación de Esfandiary?

En el podcast, ella explicó: “No hay mejor camino para unir a los iraníes que la amenaza de un enemigo extranjero”. Por ello, pese a su descontento, el pueblo iraní prefiere lidiar con su Gobierno que con el peligro de una nación foránea, sostuvo Esfandiary.

Pero, el asesinato de Qasem Soleimani y las respuestas bélicas que, en represalia, la República Islámica de Irán lanzó contra dos bases militares estadounidenses en Irak, han acentuado un conflicto que ya lleva más de cuatro décadas y que ahora puede provocar una Guerra Mundial.

Tras los últimos eventos en Irak, Estados Unidos anunció más sanciones económicas para Irán.

En su monografía de grado “Análisis comparado de las relaciones de Estados Unidos e Irán y Estados Unidos y Pakistán frente a sus programas nucleares; periodo 2005-2010”, Luz María Barrientos Velásquez develó la política exterior de la nación norteamericana: “Estados Unidos ha buscado la manera de tener cierta influencia sobre territorios o naciones que le representan un interés geoestratégico, económico o político, ya sea por medio de acuerdos o de acciones bélicas. En esta medida, sus relaciones se han configurado de forma heterogénea”.

Estados Unidos ha buscado la manera de tener cierta influencia sobre territorios o naciones que le representan un interés geoestratégico, económico o político, ya sea por medio de acuerdos o de acciones bélicas.

Fragmento extraído de la monografía de grado “Análisis comparado de las relaciones de Estados Unidos e Irán y Estados Unidos y Pakistán frente a sus programas nucleares; periodo 2005-2010” de Luz María Barrientos Velásquez.

Pero, ¿cuáles son los hechos clave para comprender las cuatro décadas de hostilidad entre Estados Unidos e Irán?

A continuación, una breve reseña de los hechos que han provocado la tensión entre las dos naciones.

Preludio: La injerencia norteamericana

Sin duda, para la comprensión del añejo conflicto entre Estados Unidos e Irán es necesaria la mención de una cuestión imprescindible: la riqueza de combustibles fósiles de la nación pérsica es un factor que la transformó en un blanco geopolítico del país norteamericano.

Pero, pese a la coyuntura que los dos países han tenido en las últimas cuatro décadas, durante una mayúscula parte del siglo pasado la alianza entre Estados Unidos e Irán fue fructífera, a tal punto que, bajo el auspicio estadounidense, la Monarquía Constitucional de Irán inició en 1941 una impopular bandera de occidentalización en la nación persa.

Sin embargo, en 1950 una sorpresa llegó para el Shah, cuando Mohammad Mossadeq —candidato del Frente Nacional— logró la más alta votación para el cargo de Primer Ministro, superando al hombre elegido por el Shah, Alaa Husein.

Así, tras su victoria, Mossadeq inició una cruzada para la nacionalización de la Anglo-Iranian Oil Company (AIOC), un hecho que despertó la hostilidad de Estados Unidos y Gran Bretaña y que terminó en un boicot económico mundial contra el petróleo iraní. Lo cual, en el futuro próximo, condujo a un viacrucis económico a la nación persa.

En medio de aquel caos económico, el Shah se exilió.

Sin embargo, ante las vicisitudes geopolíticas que desencadenó la nacionalización de la AOIC, nació una conspiración. En 1953, la CIA de Estados Unidos y el MI6 del Reino Unido maquinaron la Operación AJAX, un maquiavélico plan que concluyó en un golpe de Estado contra Mossadeq.

En efecto, en su ponencia “El pacto con Occidente y su ruptura: la relaciones entre Irán y Estados Unidos a partir del siglo XX”, la académica Lucía Camardon afirmó que el golpe de Estado significó un punto de inflexión en las relaciones entre Estados Unidos e Irán.

Sin embargo, ante las vicisitudes geopolíticas que desencadenó la nacionalización de la AOIC, nació una conspiración. En 1953, la CIA de Estados Unidos y el MI6 del Reino Unido maquinaron la Operación AJAX, un maquiavélico plan que concluyó en un golpe de Estado contra Mossadeq.

Así, después de la conclusión de la Operación AJAX, el Shah regresó a Irán para reinar por dos décadas más. Y, en adelante, los hechos de 1953 sembraron un sentimiento antiamericano que hasta hoy perdura en Irán.

Primer acto: El Shah Pahleví, el amigo de Estados Unidos en el Golfo Pérsico

En 1941 inició el reinado de Mohammad Reza Pahleví, que tuvo una duración de 26 años. En aquellos tiempos, la relación entre Irán y Estados Unidos era tan cordial que, en 1977 en una visita al Golfo Pérsico, el entonces presidente norteamericano, Jimmy Carter, calificó a la nación persa como “una isla de estabilidad en Medio Oriente”.

Sin embargo, en su ponencia, Camardon afirmó que, pese a la sólida alianza entre la Monarquía Constitucional de Irán y la Presidencia de Estados Unidos, “entre las masas desfavorecidas crecía un sentimiento de disconformidad hacia el régimen, y de repudio hacia el dominio británico del petróleo”.

En 1963, una década después del golpe de Estado contra Mossadeq, el Shah anunció “Los Seis Principios de la Revolución Blanca”, un conjunto de políticas reformistas trazadas bajo la influencia norteamericana, cuyo objetivo fue impedir el desarrollo del comunismo en Irán.

Pese a los altísimos precios del petróleo en la década de 1970, las vicisitudes financieras del país, la inequidad y la impopularidad de la “Reforma Blanca” provocaron una oleada de descontento en Irán que, en poco tiempo, puso en el ojo del huracán al régimen monárquico.

Segundo acto: La Revolución Iraní

Desde 1977, una marea de inconformidad civil se levantó en contra de la ola de modernización, de secularización y de abusos policiales que encabezó la Monarquía Constitucional de Irán.

Pero, enero de 1979 fue el momento en el que una mayúscula insurrección civil provocó que Mohammad Reza Pahleví, el Shah de Irán, se exiliará en Egipto. Un mes más tarde, Ruhollah Chuchaso Jomeini —célebre clérigo islámico, mejor conocido como el ayatolá Jomeini— arribó a la nación persa, tras un larguísimo exilio de 14 años.

Tras la huida del Shah, el polvorín entre las dos naciones estalló, cuando en noviembre de 1979 un grupo de estudiantes revolucionarios se tomó la Embajada de Estados Unidos en Teherán, un hecho que condujo al cautiverio de 71 estadounidenses.

En 1980, poco después del asalto a la Embajada de Estados Unidos en Teherán, se produjo una ruptura de las relaciones bilaterales entre las dos naciones.

Tras la huida del Shah, el polvorín entre las dos naciones estalló, cuando en noviembre de 1979 un grupo de estudiantes revolucionarios se tomó la Embajada de Estados Unidos en Teherán, un hecho que condujo al cautiverio de 71 estadounidenses.

Tras más de un año de la toma, los revolucionarios liberaron a una pequeña fracción de los rehenes estadounidenses.

En medio de aquel caos diplomático, el ayatolá Jomeini movió sus fichas con la astucia de un ajedrecista para transformar, en poco tiempo, a la nación persa en un Estado teocrático, que poco después fue renombrado como la República Islámica de Irán.

En adelante, según Camardon, el ayatolá Jomeini se propuso un objetivo para la Revolución Iraní: la transformación de la nación persa en un Estado guiado por los valores islámicos, y alejado de la decadencia occidental.

Tercer acto: Irangate, la injerencia estadounidense en la guerra entre Irak e Irán

En septiembre de 1980, Irak atacó a Irán. El escenario de la disputa fue el Golfo Pérsico, una de las zonas neurálgicas para la economía planetaria, pues allí se encuentran —aproximadamente— el 65% de las reservas de petróleo y el 31% de gas natural.

Por supuesto, el conflicto en Medio Oriente desató la paranoia de las naciones industrializadas, en especial de Estados Unidos.

Pero, ¿cuáles fueron las causas de la disputa bélica en el Golfo Pérsico?

En su artículo “El petróleo y la guerra Irán-Irak” —publicado en 1990 en la Revista Latinoamericana de Economía—, el investigador Arturo Bonilla Sánchez señaló que la causa que justificó el conflicto entre las dos naciones fue “una añeja disputa territorial”.

Por otra parte, las dos naciones en guerra no fueron las únicas con injerencia en el conflicto. En su artículo, Bonilla afirmó que “además de Irán e Irak influyeron en el curso bélico por lo menos 20 países de forma indirecta, entre ellos las cinco grandes potencias: Estados Unidos, URSS, Francia, Gran Bretaña y China”.

La participación indirecta de Estados Unidos en el conflicto entre Irán e Irak fue la más controversial, pues, tras la Revolución Iraní, le impuso sanciones a la nación persa: el congelamiento de los fondos iraníes en la banca estadounidense, el bloqueo económico, la presión internacional y el patrullaje de la Armada de Estados Unidos en el Golfo Pérsico.

Pero, la injerencia norteamericana no solo se limitó a las sanciones económicas y a la presión sobre la comunidad internacional, pues en la mitad de la guerra se desveló el acontecimiento político “Irangate”, una venta subrepticia de armas por parte de Estados Unidos a Irán durante 1985.

Así, en 1986, Irán expuso ante la opinión pública internacional el tráfico bélico. A raíz de ello, un escándalo mayúsculo sacudió el gobierno de Ronald Reagan. Poco después, una investigación parlamentaria reveló el oscuro destino de las millonarias sumas recaudadas a partir de la venta de armamento: la represión del sandinismo en Nicaragua.

En 1988, la guerra entre Irán e Irak concluyó sin una nación victoriosa. Finalmente, el conflicto bélico dejó un saldo de más de 200.000 muertos.

Cuarto acto: El Eje del Mal

Tras 13 años de la conclusión de la guerra entre Irán e Irak, ocurrió un hecho inesperado: el 11 de septiembre (11-S) de 2001, en un atentado terrorista, un par de aviones impactaron el World Trade Center en Nueva York.

En su artículo “Estados Unidos y la doctrina Bush en política exterior. Visión desde América Latina” —publicado en 2004 en la Revista Venezolana de Economía y Ciencias Sociales—, Franklin Molina afirmó que desde el 11-S la política exterior de la nación norteamericana —en especial, bajo la presidencia de George Bush— “tiene de fondo el elemento del terrorismo global”.

Tras los hechos del 11-S, ya en enero de 2002, en un discurso ante el Congreso de Estados Unidos, George Bush acusó al “Eje del Mal”. Una tripleta de naciones integrada por Irán, Irak y Corea del Norte que, según el mandatario estadounidense, tenía como objetivo la creación de armas de exterminación masiva: nucleares, químicas y biológicas.

Así, según Molina, en la política internacional el 11-S trajo como consecuencia un rechazo generalizado a lo árabe y una ola de sanciones económicas.

Años más tarde, en 2006, Irán anunció la reanudación de enriquecimiento de uranio y amenazó con abandonar el Tratado de No Proliferación de Armas Nucleares.

Quinto acto: El Acuerdo Nuclear con Irán

Años después, tras décadas de hostilidades, ocurrió un hecho histórico. A mediados de 2015, en Viena, Irán y el G5+1 —integrado por Estados Unidos, China, Francia, Inglaterra, Rusia y Alemania— llegaron a un acuerdo para limitar el programa nuclear iraní a cambio de levantar las sanciones internacionales y multilaterales.

Pero, ¿qué contenía el Acuerdo Nuclear con Irán?

El G5+1 prometió levantar las sanciones económicas contra la República Islámica de Irán a cambio de que cumpliera con el “Plan de Acción Integral de Conjunto”, un programa nuclear de varios puntos, que incluía: restringir las reservas de uranio enriquecido, no construir reactores de agua y plutonio, y permitir la vigilancia de los acuerdos por parte del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA).

Desde aquel entonces, la comunidad internacional quedó en vilo.

Sexto acto: El cese unilateral del Acuerdo Nuclear con Irán

Tres años más tarde, en mayo de 2018, Donald Trump anunció el retiro de Estados Unidos del Acuerdo Nuclear con Irán que pretendía garantizar que el programa nuclear iraní se desarrollara para fines civiles y no militares.

Pero, ¿cuál fue la razón que motivó la abrupta decisión de Trump?

En su artículo “Trump rompe el pacto nuclear con Irán y restablece las sanciones” —publicado el 9 mayo de 2018 en el diario El País de España—, el periodista Jan Martínez Ahrens citó a Trump, quien afirmó: “El acuerdo descansaba en una gigantesca ficción: que un régimen asesino deseaba solo un programa nuclear pacífico. Si no hacíamos nada, el mayor patrocinador mundial del terrorismo iba a obtener en poco tiempo la más peligrosa de las armas”.

El acuerdo descansaba en una gigantesca ficción: que un régimen asesino deseaba solo un programa nuclear pacífico.

Las frases que pronunció Donald Trump tras la firma de la retirada del acuerdo nuclear con Irán.

Tras la ruptura, Estados Unidos reanudó las sanciones económicas a Irán. De esta manera, se reiniciaron las tensiones entre las dos naciones, un hecho que algunos especialistas calificaron como: abrir la puerta a una era de inestabilidad en la región más explosiva del planeta.

Séptimo acto: El asesinato de Qasem Soleimani

Desde el cese del Acuerdo Nuclear, un sinnúmero de provocaciones mutuas han ocurrido entre Estados Unidos e Irán. Por ejemplo, en abril de 2019, la Casa Blanca calificó a la Guardia Revolucionaria Iraní como una organización terrorista. Por otra parte, en junio de 2019, Irán derribó en el Golfo Pérsico un avión estadounidense no tripulado.

Así, tras meses de mutuas confrontaciones, en noviembre de 2019 el ayatolá Alí Jamenei se opuso a negociar con Estados Unidos, pues —según él— “las relaciones no mejorarían”.

Finalmente, el 3 de enero de 2020, la Armada de Estados Unidos ejecutó un ataque con drones que condujo a la muerte de Qasem Soleimani. Días más tarde, la República Islámica de Irán respondió con un ataque a dos bases militares estadounidenses en Irak.

Hoy, las tensiones entre las dos naciones han conducido a una incertidumbre planetaria, tanto así que recientemente The New York Times difundió un artículo con el título: “Trump le vendió a sus votantes detener las ‘Guerras sin fin’. Pero, ¿qué ocurriría si una nueva inicia?”.