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Educación

La ‘Gripe Española’, la historia de la pandemia más mortífera del siglo XX

Por Habemus

Publicado el 17 de Marzo de 2020.

A propósito de la pandemia de Covid-19, la Redacción Habemus indagó sobre la ‘gripe española’, la epidemia más devastadora en la historia moderna de la humanidad. A continuación, una breve revisión histórica de este virus que, entre 1918 a 1920, cobró la vida de varias decenas de millones de personas.

Hace poco más de un siglo, en el quinto año de la Primera Guerra Mundial, cuando el conflicto bélico ya había acumulado millones de muertes, un azote más castigó a la humanidad. En 1918 una misteriosa enfermedad respiratoria golpeó a los infantes y a los jóvenes, en especial en Europa y Estados Unidos (EE. UU.).

De hecho, la epidemia fue tan mortífera que, en una carta a un amigo, Roy Grist —un médico militar británico— ofreció en un aparte la más dramática descripción de la estela de muerte que dejó la ‘gripe española’: “Uno puede ver morir, uno, dos o 20 hombres, pero estos hombres mueren como moscas… ha habido un promedio de 100 muertes por día… la neumonía es la causa de todas estas muertes” —citado por Guillermo Murillo Godínez en su artículo científico “Recordando a la gripe española”, publicado en 2011 en la revista Medicina Interna de México—.

En su artículo científico publicado en el European Journal of Clinical and Biomedical Sciences The 1918 Spanish Flu Pandemic, the Origins of the H1N1-virus Strain, a Glance in History, publicado en agosto de 2016—, Gregory Tsoucalas y colaboradores detallaron los orígenes de la epidemia. En aquel entonces, en silencio, mientras los líderes políticos estaban preocupados por los infaustos eventos de la Primera Guerra Mundial, un mortífero virus se propagó en los campamentos militares de EE. UU.

Según Tsoucalas y colaboradores, ya, en abril de 1918, la enfermedad se había extendido a Francia, probablemente transportada por las tropas estadounidenses. A finales de aquel mes, la gripe llegó a España —una nación que se declaró neutral en la Primera Guerra Mundial—. Allí, en medio de una Europa sometida a una censura mediática férrea, la prensa ibérica publicó información detallada sobre el virus, un hecho que a posteriori le daría el nombre a la epidemia, que fue nombrada como la ‘gripe española’. Así, fue entonces esa cobertura mediática, y no el origen del patógeno, la circunstancia que le dio su nombre a la pandemia.

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Incluso en un mundo menos conectado como el de aquellos tiempos, el virus eventualmente llegó a lugares remotos como en el desierto de Alaska y, en Samoa en el medio de las islas del Pacífico.Si bien la mortalidad máxima se alcanzó en 1918, la pandemia no terminó hasta dos años después, a fines de 1920.

Pronto, en pocos meses, la escalada del H1N1 —también conocida como la ‘gripe española’ —, cobró un número de víctimas superior al de la Primera Guerra Mundial y alcanzó una cifra récord de 50 millones de muertes.

Así, entre 1918 a 1920, el impacto de la pandemia fue tal que los historiadores médicos estiman que el virus infectó entre el 3% al 5% de la población mundial, incluso en lugares lejanos como en el Ártico. De hecho, la ‘gripe española’ fue tan nefasta para la humanidad que la esperanza de vida en aquellos tiempos se redujo en unos 12 años.


También, lea el artículo: «El COVID-19 y la ola de miedo».


En efecto, Murillo presentó en su artículo una mirada retrospectiva sobre la infausta epidemia y recordó que “la influenza en 1918 mató en 24 semanas más gente que el SIDA en 24 años y más gente en 1 año que la peste negra en 100 años durante la Edad Media”.

Por otra parte, en su artículo 1918 Influenza: The mother of the all pandemics —publicado en 2006 en la Revista Biomédica—, Jeffery Taubenberger y David Morens se preguntaron: ¿por qué la ‘gripe española’ fue tan fatal?

Aún la comunidad científica no ha proporcionado una repuesta para ese interrogante. De hecho, en su texto, Taubenberger y Morens advirtieron que el análisis de secuencia genética, por sí solo, no ofrece pistas sobre la patogenicidad del virus de 1918.

En efecto, Murillo presentó en su artículo una mirada retrospectiva sobre la infausta epidemia y recordó que “la influenza en 1918 mató en 24 semanas más gente que el SIDA en 24 años y más gente en 1 año que la peste negra en 100 años durante la Edad Media”.

Fragmento extraído del artículo «Recordando a la gripe española» de Guillermo Murillo Godínez.

Sin embargo, quizá, la más grande incógnita médica en lo que respecta a la ‘gripe española’ es la altísima mortalidad en individuos menores de 35 años.

Una de las teorías que puede explicar parcialmente este misterio es que el virus de 1918 tenía una virulencia intrínsecamente alta. De hecho, solo los individuos mayores de 65 años tenían una resistencia inusual ante la ‘gripe española’. Sobre este hecho, en el artículo citado, Taubenberger y Morens formularon una hipótesis: quizá, los pacientes nacidos antes de 1889 estuvieron expuestos a un virus capaz de proporcionar inmunoprotección parcial contra la cepa de 1918, una cuestión que explicaría la extraordinaria resistencia de los individuos en aquella franja de edad.

Pero, según Taubenberger y Morens, de ser verdadera, esta teoría implicaría una paradoja adicional: la existencia de un virus precursor, que no dejó rastro detectable, que súbitamente desapareció antes de 1889 y que luego hizo su infausta reentrada tres décadas más tarde.

Lo cierto es que, hoy, la verdad sobre esta cuestión aún es materia de estudio para la epidemiología.

Por otra parte, en lo que refiere a la estela de muerte, otros autores han hallado las respuestas en las deficiencias de los sistemas sanitarios. En referencia al caso de España, Antoni Trilla y colaboradores —en su artículo The 1918 ‘Spanish Flu’ in Spain, publicado en 2018 en la revista Clinical Infectious Diseases— afirmaron que, en aquel entonces, el sistema de salud español estaba abrumado y no proporcionó una respuesta eficiente. Por ejemplo, en palabras de los autores, las pequeñas aldeas dispersas de España carecían de asistencia médica, sus médicos murieron y el reemplazo no fue fácil —en la mayoría de los casos, los relevos eran estudiantes voluntarios de la escuela de medicina—.

Al igual que el Covid-19, la H1N1 se originó a partir de un salto de virus entre especies. Sin embargo, en el caso de la ‘gripe española’, según un conjunto de análisis filogenéticos, el virus era de origen aviar.

En varias ocasiones, los científicos han reiterado que, para desvelar las incógnitas sobre la pandemia de 1918, se requiere una comprensión de sus dimensiones histórica, epidemiológica y biológica.

Después de tres olas de la epidemia, los autores difieren sobre el número de muertes que cobró en tan solo dos años la ‘gripe española’, pero se estima que fueron entre 40 a 100 millones de individuos a escala planetaria.

Paradójicamente, en los años de la ‘gripe española’, en medio del pesimismo reinante tras la Primera Guerra Mundial, la humanidad mantuvo en mente una cuestión que no parece recordar hoy: no permitir que cundiera el pánico.