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Negocios

“El crecimiento económico, por sí mismo, no es garantía de bienestar”: Augusto Castrillón Lemoine

Por Habemus

Publicado el 20 de Diciembre de 2019.

En 2019, el Banco Mundial (BM) publicó el libro Una década después de la recesión global. En este texto, que presenta un balance integral de los efectos económicos derivados de la recesión mundial de 2009, se advierte la posibilidad de que el mundo sufra una nueva recesión económica y la deficiente preparación de las economías emergentes para brindar una respuesta asertiva. Pero, ¿en qué se fundamentan estas advertencias del BM a las economías en desarrollo? Según el BM, los factores que son fuente de riesgo para estas economías son: la altísima deuda externa, el debilitamiento de la demanda de exportaciones y el crecimiento económico interno más lento.

Para ahondar en esta cuestión, Habemus tuvo una conversación con Augusto Castrillón Lemoine, Administrador de Empresas de la Universidad Externado de Colombia y Especialista en Finanzas de la Universidad de los Andes, con el fin de indagar si Colombia está preparada para una nueva recesión económica mundial.

HABEMUS (H):

Una de las advertencias, que se presentan en el libro Una década después de la recesión global,es que ahora las economías emergentes y en desarrollo están menos preparadas para afrontar una posible recesión mundial. Entonces, en su opinión, ¿qué políticas fiscales podría adoptar Colombia para palear las consecuencias que podría traer una fuerte recesión económica que prevé el Banco Mundial?

AUGUSTO CASTRILLÓN LEMOINE (ACL):

Se destaca que Colombia, en las dos últimas décadas, ha tenido un comportamiento estable y se ha mantenido en una tendencia de crecimiento constante moderado. En la pasada crisis financiera de 2008, el país no sufrió como la mayoría. En la actualidad, la perspectiva de crecimiento para 2020 se ubica entre 3% y 3,3%, mientras que para Latinoamérica se esperan tasas de 1,8% y para el mundo, en promedio, de 2,7%.

El panorama es positivo para Colombia en cuanto a crecimiento económico, y por eso la insistencia del Gobierno ante la reforma tributaria, que no es otra cosa que la determinación del ingreso, elemento fundamental de la política fiscal.

El problema radica en que el crecimiento económico, por sí mismo, no es garantía de bienestar. Bien se sabe que Colombia es uno de los países más desiguales y, por consiguiente, con más inequidad.

Analizada la parte del ingreso, se debe hacer énfasis en el control. De una parte, están las exenciones que favorecen a los grupos de mayores ingresos y, de otra, la evasión que representa un valor muy significativo. Entonces, si se centra la acción en estos frentes, el ingreso vía impuestos se mejora significativamente. En cuanto al egreso, que es el otro componente de la política fiscal, se debe racionalizar el gasto y priorizar la inversión.

El problema radica en que el crecimiento económico, por sí mismo, no es garantía de bienestar. Bien se sabe que Colombia es uno de los países más desiguales y, por consiguiente, con más inequidad.

Augusto Castrillon Lemoine.

H:

En septiembre de 2019, el Fondo Monetario Internacional (FMI) publicó el Índice de Incertidumbre Mundial (IIM). Tras analizar el IIM desde 1996, el FMI concluyó que, en 2019, aumentó 10 veces con respecto a los máximos históricos. Entonces, con la incertidumbre en tales niveles, ¿cómo podría el clima político influir sobre la inversión y el crecimiento económico en América Latina en 2020, en especial en Colombia?

ACL:

En cuanto al clima político y la incertidumbre sobre la economía, es evidente que este fin de año la protesta social ha venido tomando forma y de continuar va a repercutir en el desarrollo económico. Y, es en este aspecto, en el cual hay que hacer énfasis porque el crecimiento económico ha estado soportado por el consumo y el sector financiero, lo cual hace que la tasa de crecimiento sea vulnerable por cuanto depende de importaciones que crean déficit comercial y de la especulación.

Se requiere de políticas que fomenten el desarrollo industrial y agrario para fortalecer el aparato productivo y mejorar tanto el empleo como sus condiciones.

Siempre, ante las dificultades y los problemas, aparecen las oportunidades. Países como el nuestro están frente a la posibilidad de tomar decisiones que permitan mejorar las condiciones, en particular, de reducción de la pobreza a través de la inclusión, la generación de empleo, la creación de condiciones laborales dignas y los estímulos al desarrollo de sectores como el industrial, el agrícola, el de servicios tecnológicos, entre otros.


También, lea el artículo: «La incertidumbre, ¿la culpable de la desaceleración del crecimiento económico?»


H:

En los últimos meses, América Latina ha sido el escenario de un sinnúmero de protestas sociales contra la precarización laboral y las reformas tributarias regresivas. Pero, ¿qué referentes de éxito hay entre las economías emergentes que conjugan el crecimiento económico y el bienestar social?

ACL:

Hay referentes en el mundo como los países nórdicos: Suecia, Dinamarca, Noruega, que han logrado niveles de bienestar altos reduciendo las desigualdades y desarrollando modelos alternativos.

En conclusión, el futuro es incierto y, en estos momentos, la incertidumbre se acentúa por los problemas mundiales como son la tensión comercial entre China y Estados Unidos, la sobreproducción de petróleo mundial, un déficit comercial que crece y, en particular, el malestar social y político de América Latina que ya nos tocó y tiene que ver con una serie de reformas y ajustes que están pendientes.

Adicional a este escenario, está para nosotros el tema de la paz y, en específico, el manejo del posconflicto. La paz era un punto de cierre, pero requiere una construcción permanente. Estamos frente a una coyuntura que es crucial para el futuro. Se deben tomar decisiones que, aunque cuesten, deben garantizar el desarrollo y el bienestar para la mayoría de la población.

En conclusión, el futuro es incierto y, en estos momentos, la incertidumbre se acentúa por los problemas mundiales como son la tensión comercial entre China y Estados Unidos, la sobreproducción de petróleo mundial, un déficit comercial que crece y, en particular, el malestar social y político de América Latina

Augusto Castrillon Lemoine.