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Negocios

¿David contra Goliat?: los dramas que enfrenta la pequeña empresa en Colombia

Por Habemus

Publicado el 16 de Diciembre de 2019.

Llegó la Navidad. Tiempo de dádivas, detalles, obsequios y presentes. Billeteras y tarjetas de crédito se esgrimen en la compra de regalos.

Pero, mientras los consumidores entran en estampida a las grandes cadenas comerciales, las mipymes —empresas que generan el 83% del empleo en Colombia, según el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo (MinCIT)— se enfrentan a superlativos obstáculos para lograr un incremento en ventas o, en el peor de los casos, para prolongar su supervivencia por un período más.

Un ejemplo de lo anterior está en el artículo “Tiendas de barrio resisten al coletazo de los ‘discounters’” —publicado en agosto de 2018 en Portafolio—. En este texto, el diario económico señaló que a mediados de 2018 “se registró el cierre del 5% de las tiendas tradicionales que estaban abiertas a finales del 2017”.

Y, aunque en el segundo semestre de 2019 el comercio minorista tuvo un comportamiento favorable —según el DANE—, el motivo primordial de ese balance positivo fue que los consumidores compraron bienes importados, como los productos informáticos o los electrodomésticos.

Pese a lo anterior, lo cierto es que hoy las políticas gubernamentales y los hábitos de consumo de los colombianos son tibios a la hora de dar un espaldarazo a la micro, la pequeña y la mediana empresa.

Pero, hoy, ¿cuáles son los retos que enfrentan las pymes para su supervivencia?

Hoy, las mipymes representan el 96% del tejido empresarial en Colombia. Sin embargo, de ellas, entre el 20% al 30% no sobreviven tras el primer año. Y en el caso de las microempresas la cifra es más preocupante, ya que en el país llegan a un porcentaje de mortalidad cercano al 98%, según el estudio “Determinantes de la supervivencia empresarial en Colombia” de Confecámaras —publicado en agosto de 2017—.

Así, el párrafo anterior ratifica un pronóstico célebre: “Entre más pequeña sea una empresa, menor será su probabilidad de sobrevivir en el mercado”.

Según Confecámaras, hay un sinnúmero de factores que hoy inciden en la altísima mortalidad de las empresas: el bajo crecimiento del sector económico, la poca innovación, el exceso de competencia posicionada, la constante aparición de nuevos competidores y la localización geográfica.

En el caso de las microempresas la cifra es más preocupante, ya que en el país llegan a un porcentaje de mortalidad cercano al 98%.

Fragmento extraído del estudio “Determinantes de la supervivencia empresarial en Colombia” de Confecámaras.

En efecto, para una fracción mayúscula de las mipymes, las barreras del mercado las llevan a una lucha desigual que se asemeja a la sostenida por David contra Goliat. Pues, hoy, es cada vez más común el ingreso de competidores con un inmenso músculo financiero que paradójicamente no impacta, como se esperaría, en la creación de empleos.

Así, a diferencia de la historia bíblica, donde finalmente triunfó el pequeño David, en nuestro contexto las circunstancias y la suerte no están a favor de los humildes, que en este caso son los pequeños y medianos empresarios.

Por ejemplo, en 2013, la compañía portuguesa Jerónimo Martins —propietaria de Pingo Doce, cadena portuguesa de supermercados e hipermercados—, inició un plan de inversión de 2.200 millones de euros en Colombia, en la cadena de tiendas ARA, un competidor directo de las tiendas de barrio.

Por otra parte, en 2015, Valorem S.A. —que hasta 1997 fue Valores Bavaria— compró el 30% de KOBA, empresa propietaria de las tiendas D1. Con ello, el Grupo Santo Domingo logró una participación del 59,75% en esta cadena de almacenes.

Así, esa titánica inversión fue una de las grandes estocadas contra las tiendas de barrio, que en 2017 significó la liquidación de casi 11.000 establecimientos.

Pero, las tiendas de barrio no son los únicos negocios que batallan contra las inclemencias del mercado global.

Entre más pequeña sea una empresa, menor será su probabilidad de sobrevivir en el mercado.

Fragmento extraído del estudio “Determinantes de la supervivencia empresarial en Colombia” de Confecámaras.

En su artículo “Feria del cuero y calzado dará un impulso al sector en el segundo semestre”, la revista Dinero abordó como tema la edición número 40 de la Feria del cuero, calzado, marroquinería, insumos y tecnología, evento realizado en Bogotá en agosto de 2019. En este artículo, Dinero entrevistó a Luis Gustavo Flórez Enciso —presidente de la Asociación Colombiana de Industrias del Calzado y sus Manufacturas (ACICAM)—. En la breve charla, el empresario enunció algunas de las amenazas que tienen en jaque al sector marroquinero en el país: el contrabando, la inflación y la importación de mercancía a “precios ruinosos para la industria nacional”.

Por otra parte, en una conversación de Habemus con un par de microempresarios, del sector de la economía naranja, ambos coincidieron en el señalamiento de dos obstáculos que afectan sus negocios: la falta de relacionamiento comercial y las pocas opciones de apalancamiento financiero.

Entonces, ¿qué ha hecho el Gobierno Nacional para el crecimiento de las mipymes, empresas que resaltan por su alta contribución a la creación de empleos en Colombia?

En marzo de 2019, para palear la crítica situación que enfrentan las mipymes, José Manuel Restrepo Abondano —jefe del MinCIT— anunció con bombos y platillos la creación de un “Pacto por el emprendimiento, la formalización y la productividad”, una iniciativa que tiene como objetivos la consecución de 27.000 millones de dólares en exportaciones no minero-energéticas y la creación de 1,6 millones de empleos.

Sin embargo, hasta el momento, los avances del pacto se mantienen en silencio.

Por ello, la delicada situación que afronta la industria nacional, en especial las mipymes, conduce a formular dos preguntas: como consumidores, ¿apoyamos el tejido microempresarial en el país? Por otra parte, ¿las políticas tributarias en Colombia están en favor de la micro, la pequeña y la mediana empresa?