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Negocios

El avistamiento de un unicornio en Colombia

Por Viviana Riátiva Alarcón

Publicado el 07 de Noviembre de 2019.

Cuando mencionan la palabra unicornio, llega a nuestra mente esa sugestiva criatura mitológica, generalmente representada como un portentoso caballo blanco, con extrañas patas de antílope y un particular cuerno espiral en la frente.

Pero, hoy, el término tiene otra acepción, propia de la jerga empresarial: el unicornio es una empresa tecnológica privada que alcanza un valor de mil millones de dólares en alguna de las etapas de su proceso de levantamiento de capital.

La comunicadora social Claudia Roca Martínez, en su artículo “¿Qué son las compañías unicornio? Un nuevo concepto en el mundo de las startups” —publicado en julio de 2016 en IEBSchool—, sostiene que: “Se utiliza el término ‘unicornio’ puesto que se podrían comparar a estos animales mitológicos, una fantasía que parece imposible de encontrar”.

Para Roca: “Es muy difícil que un proyecto emprendedor llegue a esa valorización”. Según un estudio de Deloitte, Scale-up: The Experience Game —publicado en 2015—, las probabilidades de convertirse en unicornio son menos del 0,5%. De ahí que, al igual que las criaturas mitológicas, las empresas que pertenecen al “The Global Unicorn Club” sean excepcionales.

El término unicornio, según Roca, se empezó a utilizar “en noviembre de 2013, de la mano de Aileen Lee, fundadora de Cowboy Ventures”, una empresa que aporta capital semilla a nuevos emprendedores. En su momento, Facebook fue considerada un unicornio, hasta que en 2012 este titán tecnológico empezó a cotizar en Nasdaq, una de las bolsas de valores más importantes de Estados Unidos. Asimismo, Uber dejó de ser unicornio cuando empezó a cotizar en la Bolsa de Nueva York en mayo de 2019.

Las probabilidades de convertirse en unicornio son menos del 0,5%. De ahí que, al igual que las criaturas mitológicas, las empresas que pertenecen al “The Global Unicorn Club” sean excepcionales.

Uno de los unicornios más poderosos y tal vez uno de los más conocidos es Airbnb, valuada actualmente en más de 30.000 millones de dólares, según recientes ruedas de financiamiento. Esta compañía ofrece servicio de alojamiento en todo el mundo, a pesar de no ser propietaria de ningún hotel, pues se trata de una plataforma que pone en contacto al viajero con otra persona dispuesta a ofrecerle hospedaje. Airbnb cobra una comisión por el servicio prestado.

Actualmente, Colombia cuenta con su propio unicornio. Ya es usual ver a sus contratistas en bicicleta, con una caja naranja cargada en la espalda, pedaleando con ahínco por las calles de varias ciudades colombianas. Se trata de Rappi, una aplicación creada en 2015 por tres emprendedores colombianos: Simón Borrero, Sebastián Mejía y Felipe Villamarín. Así, lo que empezó como un servicio de domicilios de tiendas de barrio, se ha convertido en una empresa internacional con presencia en Argentina, Brasil, Chile, México y Uruguay.

A principios de 2019, Rappi recibió una inversión de 3,2 billones de pesos por parte de SoftBank. La empresa evoluciona constantemente en su portafolio de servicios, que va desde domicilios de restaurantes y farmacias, hacer favores (recoger y llevar encargos), hasta incursionar en un nuevo servicio llamado Rappicash, un “domicilio de dinero” para quienes no les queda fácil retirar de un cajero electrónico.

En este sentido, Rappi hace parte del 62% de los unicornios que se basan en relaciones business-to-consumer (B2C) y cuyos modelos de negocio se centran en facilitar la vida de los consumidores, propiciando que algunas necesidades vitales se resuelvan de manera práctica y que determinados productos comerciales sean adquiridos oportunamente.

En una entrevista concedida al diario La República y difundida en febrero de 2017, Simón Borrero —CEO de Rappi— definió su modelo de negocio como una “plataforma que conecta usuarios que requieren determinado servicio, con personas que están dispuestas a prestarlo”. Además, habló de la importancia de ser la primera apuesta de Silicon Valley en Colombia, y de la forma de vinculación con sus colaboradores “rappitenderos” que prestan sus servicios como contratistas, y a quienes —afirmó— se les exige cotización a salud y ARL (Administradora de Riesgos Laborales).

Actualmente, Rappi está presente en Pereira, Medellín, Bogotá, Cali y Cartagena y, según Borrero, la aplicación cuenta con aproximadamente 1,2 millones de usuarios y un promedio de 4.500 a 5.000 descargas diarias.

Sin embargo, para este unicornio colombiano no todo es color de rosa.

En julio de 2019, con la quema de sus icónicas maletas al frente de las oficinas de la empresa, los “rappitenderos” protestaron por la precarización laboral, las dilaciones en los pagos y el bajo precio de los domicilios.

Hoy, en Colombia, el Ministerio del Trabajo y el Congreso de la República buscan regular las plataformas tecnológicas para incentivar el crecimiento económico, formalizar a los trabajadores independientes y exigir que dichas empresas implementen políticas de responsabilidad social que garanticen unos mínimos de seguridad social y protección de los riesgos a los que se ven expuestos en el cumplimiento de su labor.

En julio de 2019, con la quema de sus icónicas maletas al frente de las oficinas de la empresa, los “rappitenderos” protestaron por la precarización laboral, las dilaciones en los pagos y el bajo precio de los domicilios.

Pero, el célebre unicornio de Colombia, ¿está comprometido con los desafíos en materia laboral para crear condiciones más justas para los trabajadores?