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Negocios

La incertidumbre, ¿la culpable de la desaceleración del crecimiento económico?

Por Habemus

Publicado el 16 de septiembre de 2019.

Hace poco, el Fondo Monetario Internacional (FMI) advirtió que la guerra comercial entre China y Estados Unidos ya no es solo una amenaza. Hoy, las tensiones comerciales entre los dos países ralentizan el crecimiento económico en el mundo.

¿La posible razón? El aumento de la incertidumbre geopolítica ha tenido como consecuencia una reducción de la inversión.

Pero, ¿por qué la incertidumbre ejerce un efecto negativo sobre la economía?

En su artículo “Probabilidad e incertidumbre, una aproximación desde la historia del pensamiento” —publicado en 2016 en la Revista de Economía Institucional de la Universidad Externado de Colombia—, el profesor Mario García Molina definió la incertidumbre como una situación no probabilística, que “implica la existencia de innumerables escenarios que el individuo ni siquiera puede imaginar”.

En efecto, en su texto, García resumió la aversión a la incertidumbre con una célebre frase: “más vale malo conocido que bueno por conocer”.

Bajo esta premisa, ante lo imprevisible, los analistas y los inversores se mueven con excesiva cautela en el mercado de capitales.

En efecto, en su texto, García resumió la aversión a la incertidumbre con una célebre frase: “más vale malo conocido que bueno por conocer”.

Por otra parte, en su artículo de opinión “Incertidumbre y economía” —publicado en febrero de 2019 en el diario El País de España—, el profesor e investigador José Carlos Díez Gangas explicó: “enseñamos que la incertidumbre afecta negativamente a la inversión de la empresas y a la creación de empleo”.

Así, ante la nula certidumbre, en busca de limitar los riesgos, tres naciones depositaron su dinero en el más antiguo de los activos: el oro. Hace poco, Rusia, Irán y China, en respuesta a las sanciones de Estados Unidos, recurrieron a la compra masiva del metal precioso, como lo explicó la periodista Cristina Jiménez Orgaz en su artículo “Oro: qué dice de la temida recesión global que su precio esté en su punto más alto de los últimos años” —publicado en agosto de 2019 en BBC News Mundo—.

Ante las sombrías perspectivas, en septiembre de 2019 el FMI publicó el Índice de Incertidumbre Mundial (IIM). Este indicador fue hecho con base en reportes de la Economist Intelligence Unit. Para calcularlo, los analistas contabilizan el número de veces que el término “incertidumbre” es usado en informes referentes a comercio internacional.

Tras analizar el IIM desde 1996, el FMI concluyó que en 2019 la incertidumbre aumentó 10 veces con respecto a los máximos históricos.

Aunque, el Banco Mundial (BM) y el FMI coincidieron en calificar la escalada de la incertidumbre en la política comercial como un riesgo mayúsculo, quizá no es la única culpable de la lentificación del crecimiento económico.

Tras analizar el IIM desde 1996, el FMI concluyó que en 2019 la incertidumbre aumentó 10 veces con respecto a los máximos históricos.

Ante las oscuras perspectivas, en junio de 2019, en su informe The Global Economy: Heightened Tensions, Subdued Growth, el BM señaló que, en este momento, el reto para las economías avanzadas es la creación de políticas económicas para impulsar la inversión y la productividad.

Por otra parte, en la coyuntura actual, según el BM, los desafíos para el crecimiento económico en las economías emergentes son: masificar el uso de tecnologías para el aumento de la productividad, fortalecer la resiliencia ante el cambio climático e impulsar la productividad agrícola.

Pero, el BM anunció un reto más para las economías emergentes: la creación de un clima institucional de calidad, que favorezca el control de la corrupción, el ejercicio de la justicia, la protección de la propiedad intelectual y la estabilidad política.

Pero, en América Latina, ¿los gobiernos están trabajando en la creación de políticas públicas que respondan a los desafíos que suponen las perspectivas económicas actuales?