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Negocios

Los NINI: desafíos y posibles soluciones para Latinoamérica

Por Viviana Riátiva Alarcón

Publicado el 31 de Octubre de 2019.

NINI es el término que define a los jóvenes entre 15 y 24 años que NI estudian NI trabajan. Esta denominación es adoptada del acrónimo inglés NEET (Not in Employment, Education or Training).

Según cifras de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), reportadas en su estudio Panorama Social de América Latina 2014, en el año 2012 se calculó que en esta región 20 millones de jóvenes eran NINI, y de ellos aproximadamente el 70% eran mujeres.

De acuerdo con el estudio de Rafael de Hoyos, Halsey Rogers y Miguel Székely: Out of School and Out of Work: Risk and Opportunities for Latin America’s Ninis—publicado en 2016 por el Grupo del Banco Mundial—, las principales características de los NINI son:

a) Casi el 60% proviene de hogares pobres o vulnerables.

b) Las mujeres representan 2/3 de la población NINI de América Latina. Los factores de riesgo más importantes son el matrimonio precoz y el embarazo durante la adolescencia.

c) Las mujeres son mayoría, sin embargo, los hombres son los que han contribuido al aumento de los NINI en la región. “A medida que las mujeres se han incorporado al mercado de trabajo, en un contexto en el que la creación de empleos es limitada, a ellos les resulta más complicado obtener trabajo”.

d) El camino más común para convertirse en un NINI es la deserción escolar para empezar a trabajar —muchas veces en el sistema informal—, seguido del desempleo y la dificultad de encontrar un trabajo formal por falta de formación.

En este sentido, se trata de jóvenes que no terminaron sus estudios superiores. Algunos de ellos, buscaron vincularse de manera formal o informal a un empleo y al no lograrlo se desmotivaron y optaron por “dejar de buscar trabajo”.

Organizaciones internacionales como el Banco Mundial (BM), el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y la Organización Internacional del Trabajo (OIT) han advertido sobre las consecuencias negativas que trae para un país una alta tasa de desocupación en el sector juvenil. Por lo cual, instan a los gobiernos a aplicar políticas públicas que creen incentivos educativos y laborales a fin de lograr la inserción social y laboral de los NINI.

El BM insiste en que no abordar el tema de los NINI, a través de políticas públicas adecuadas, puede costarle a las economías emergentes un alto costo en el futuro. En el estudio anteriormente citado de Rafael de Hoyos y colaboradores, se analizaron los tres ejes que se desprenden a causa de la problemática de los NINI:

1) “La transmisión intergeneracional de la desigualdad”. Esto ocurre porque la mayoría de los NINI provienen de estratos bajos y de hogares con reducidos recursos económicos. Además, el 66% son mujeres, “lo que ahonda la brecha de desigualdad, disgregación de género y la relación directa de la participación de esta población en el mercado laboral”, según expone María Liliana Barriga Clavijo en su trabajo de grado Jóvenes que ni estudia, ni trabaja —presentado en 2018 en la Universidad Católica de Colombia—.

 2) “Vínculos de este fenómeno con la delincuencia y violencia”. En los países de América Latina donde la tasa de NINI es alta, también el nivel de delincuencia y crimen organizado es alto. De hecho, según De Hoyos y colaboradores, en Brasil, Colombia y México la tasa de NINI está por encima del promedio de la región.

3) “No abordar el problema de los NINI en América Latina impide que la región se beneficie de la transición demográfica que comienza”. Según De Hoyos y colaboradores, este tercer eje se explica teniendo en cuenta que en América Latina “la proporción de niños y personas mayores en relación con la población en edad de trabajar llegará pronto a un mínimo histórico. Tal y como ya se ha demostrado en otras regiones del mundo, bajas tasas de dependencia crean oportunidades económicas sustanciales. Si no lo hace, el creciente número de ninis puede frenar, por completo, las ventajas del dividendo demográfico en la región”.

En este contexto, Jürgen Weller —Oficial de Asuntos Económicos de la Unidad de Análisis Macroeconómico de la División de Desarrollo Económico de la CEPAL—, en su artículo “La inserción laboral de los jóvenes: características, tensiones y desafíos” —publicado en agosto de 2007 en la Revista CEPAL—, destaca 4 ejes sobre los que deben trabajar los gobiernos de América Latina para facilitar la inserción laboral y reducir así la tasa de NINI en la región:

1) Favorecer la empleabilidad. En este primer eje, según el análisis de Héctor Mauricio Serna-Gómez y colaboradores, en su artículo “La inserción laboral de los jóvenes en Colombia. Retos y perspectivas” —publicado en 2019 en la Revista Jurídicas—, Weller menciona que se debe “fortalecer la educación, buscando que sea pertinente y de mayores niveles de formación; se deben fortalecer las condiciones de intermediación laboral que permitan a los jóvenes identificar las oportunidades de empleo y acceder a puestos de trabajo a partir de procesos de selección meritocráticos”.

2) Favorecer la equidad de género en los mercados de trabajo. Como se indicó anteriormente, cerca del 70% de los NINI son mujeres, lo que evidencia la persistencia de la desigualdad de género en el ámbito laboral. En un estudio desarrollado en 2018 por la Universidad de los Andes que trata el tema de los NINI en Colombia, denominado “Decisiones de vida de los jóvenes en Bogotá: ¿Pobreza, habilidades o comportamientos de riesgo?”, se plantea como solución al problema de la inserción laboral, por parte de las mujeres, la importancia de “tener una mejor comprensión del fenómeno del embarazo y la paternidad temprana”, puesto que “estas decisiones de embarazo temprano no son consecuencia exclusiva de la pobreza y/o el desconocimiento, sino también una elección explícita de vida en ausencia de perspectivas prometedoras para los jóvenes, en especial, para las mujeres”. También, crear mecanismos que faciliten la inserción laboral de las madres jóvenes y “promover el acceso a cuidado infantil y la educación inicial de calidad para sus hijos, así́ como empleos flexibles que permitan el doble rol de madre y trabajadora sin tener que caer en la informalidad laboral”.

3) Favorecer el espíritu emprendedor de los jóvenes. Facilitar el acceso a la creación de empresa, a través de mecanismos que posibiliten a los jóvenes las mismas oportunidades que se les brinda a los adultos cuando deciden emprender su propia idea de negocio, y facilitar el acceso a la educación del joven emprendedor a fin de que mejore sus competencias y habilidades laborales.

4) Creación de empleo. Los gobiernos deben diseñar políticas públicas que fomenten en las empresas la contratación de jóvenes y permitirles acceder a una primera experiencia profesional, sin menoscabar sus derechos como trabajadores. En este sentido, Weller señala que, en el caso de América Latina, “en varios países se han introducido contratos especiales, con derechos laborales reducidos (en materia de salario, cobertura social y condiciones de despido), para fomentar la contratación de algunos grupos, sobre todo jóvenes”. Frente a lo cual, advierte que “es imperativo que tales contratos incluyan medidas de capacitación verificables, de manera que no se sustituya simplemente mano de obra adulta por mano de obra joven peor remunerada. Muchos jóvenes estiman que estas modalidades de contratación, así como las pasantías, son más un mecanismo para aprovecharse de su fuerza de trabajo a bajo costo que un medio para adquirir conocimientos y habilidades relevantes para su futura vida laboral”.

Bajo este panorama, queda la pregunta: ¿Está Colombia adoptando las políticas públicas adecuadas para lograr la inserción laboral y social efectiva de los NINI o, por el contrario, infunde más desmotivación en dicha generación?