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Negocios

El peso colombiano, ¿en caída libre?

Por Habemus

Publicado el 30 de Marzo de 2020.

En 2016, para comprar un dólar eran necesarios 2.882 COP. Hoy, un colombiano requiere 4.074 COP. Sin embargo, pese a la escandalosa depreciación del peso colombiano frente al dólar en las últimas semanas, esta, es una cuestión de vieja data. Pero ¿cuáles son las causas?

La fuente de los ingresos de Juan, al igual que la de muchos jóvenes colombianos, proviene de la importación de pequeños volúmenes de mercancía bajo demanda. Hace seis años, en sus épocas de gloria, Juan movilizaba decenas de kilos de mercancía desde Estados Unidos hacía Colombia a través de la importación de productos comprados por medio de plataformas digitales como Amazon.

Sin embargo, desde hace un año, ante el bajonazo del precio del petróleo y la devaluación del peso, Juan rara vez recibe un pedido.

No obstante, la historia de Juan es solo la punta del iceberg. Pues, en 2020, las perspectivas para el peso colombiano no son alentadoras.

Ya, en los últimos meses de 2019, en las secciones económicas de los medios de comunicación se publicaron titulares como: “La receta para un dólar a $4.000”, “Es tiempo de que Colombia se dolarice”, “Peso colombiano, la nueva moneda más devaluada de la región”.

Sin duda, la caída de la moneda local ha hecho pensar a muchos que, quizá, el peso colombiano transitará el doloroso camino de otras monedas latinoamericanas, como el peso argentino. Pero, ¿cuál es la razón? Por ejemplo, en 2016, para comprar un dólar eran necesarios 2.882 COP. Y, tres años antes, en 2013, un colombiano requería 1.817 COP.

Ya, en el artículo “Devaluación: presente y futuro, causas y consecuencias” —publicado en septiembre de 2019 en la web de la Universidad Javeriana—, el Ph.D. Carlos Ferrari afirmó que, el desplome del peso colombiano en los últimos años obedece a dos factores: el primero, la dependencia de la nación del sector petrolero y, el segundo, la guerra comercial entre China y Estados Unidos, que afecta las monedas de las economías emergentes.

Sin embargo, la estocada letal para el peso colombiano vino en 2020, cuando, en los primeros días de marzo, la moneda estadounidense alcanzó un precio histórico: 4.030 COP por un dólar.

La caída de la moneda local ha hecho pensar a muchos que, quizá, el peso colombiano transitará el doloroso camino de otras monedas latinoamericanas, como el peso argentino. Pero, ¿cuál es la razón? Por ejemplo, en 2016, para comprar un dólar eran necesarios 2.882 COP. Y, tres años antes, en 2013, un colombiano requería 1.817 COP.

En efecto, en un artículo de El Tiempo —“Dólar alcanza los $4.033, pero hoy estuvo rondando niveles de $4.100”, publicado el 12 de marzo[Ñ1] —, la redacción citó datos del Banco de la República de Colombia, según los cuales, en lo que va de 2020, la devaluación de la moneda colombiana ha sido de 21,05%.

Así, en el contexto de la actual tormenta mediática por cuenta del Covid-19, el peso colombiano se desplomó, como consecuencia de la incertidumbre económica mundial y la puja por los precios del petróleo entre Rusia y Arabia Saudita. Desde entonces, en el cierre de cada jornada en la Bolsa de Valores de Colombia se ha batido un récord histórico en lo que refiere al precio del dólar.

Sin embargo, pese a los hechos recientes, la devaluación de la moneda colombiana es una cuestión de vieja data.

Ya, durante 2019, en su texto “Efectos fiscales de la devaluación” —Informe Semanal publicado en septiembre de 2019 en la web de Corficolombiana—, el economista Julio César Romero Arévalo señaló que la mayúscula devaluación del peso colombiano estuvo asociada, principalmente, con la elevada aversión al riesgo global que, en agosto de 2019, llevó el precio del dólar en Colombia a máximos históricos.


También, lea el artículo: «La incertidumbre, ¿la culpable de la desaceleración del crecimiento económico?».


Además, ya, desde 2019, Romero advirtió sobre un conjunto de efectos adversos para la economía local. Quizá, uno de los más preocupantes es: el aumento de la Deuda Externa Bruta por cuenta de la devaluación del peso colombiano.

Pese al oscuro horizonte, en un breve artículo de El Colombiano “¿Qué hacer con un peso cada vez más devaluado?”, publicado en agosto de 2019— se reseña que Jean Claude Bessudo —presidente del Grupo Aviatur— opina que la alta devaluación, bien aprovechada, supone una oportunidad de negocio para sectores como el turismo.

Sin embargo, pese a los comentarios optimistas, la mayúscula devaluación del peso colombiano deja al desnudo una cuestión: la dependencia económica de la nación de las industrias petrolera y minera.

Por ejemplo, ya, desde 2018, la Organización Mundial del Comercio (OMC) advirtió a Colombia sobre este obstáculo y señaló que “la desaceleración en el crecimiento ha sido el resultado de una disminución de las exportaciones, especialmente de petróleo y de otras materias primas, y de una menor expansión de la demanda interna” —según anota la agencia EFE en su artículo “OMC asegura que es prioritario que Colombia diversifique la economía”, publicado en junio de 2018 en Portafolio—.

Además, según el artículo de la agencia EFE, en 2017 el primer renglón de las exportaciones de Colombia fue el petróleo y sus derivados, con una participación aproximada del 40% de las exportaciones totales y, en segundo renglón, el carbón.

Finalmente, la apuesta por las industrias extractivas, que ha sido un sello característico de los gobiernos de las últimas décadas, motiva una pregunta: ¿Hasta cuándo esperarán los líderes políticos para emprender una cruzada para diversificar la economía de Colombia?