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Opinion

El COVID-19 y la ola de miedo

Por Habemus

Publicado el 28 de Febrero de 2020. Actualizado el 09 de Marzo de 2020.

Además de las consecuencias sanitarias de la epidemia de COVID-19, en las últimas semanas el horizonte internacional se ha oscurecido con otra preocupación: las disrupciones económicas por el miedo al virus.

Hace poco, en un artículo publicado en The Economist Covid-19 presents economic policymakers with a new sort of threat—, la redacción de esta revista londinense citó a Franklin Roosevelt, quien afirmó que “lo único que debemos temer es el miedo en sí mismo”. Pero, ¿aquella frase es pertinente en este momento?

Quizá, es precisamente hoy, cuando el mundo está lidiando con el brote de Covid-19 —una enfermedad que ahora es responsable de más de dos millares de muertes—, el momento en el cual el mantra de Roosevelt es un recordatorio útil.

En efecto, hace poco, en Estados Unidos, el temor al contagio desecandenó una compra masiva de mascarillas quirúrgicas y de antibacteriales, a tal grado que la cadena de televisión CNBC reportó que Amazon está eliminando listas de su mercado en línea que pregonan ayudar a detener la propagación del coronavirus.

Pero, lo anterior es solo la punta del iceberg, pues, además de las consecuencias sanitarias de la epidemia, en las últimas semanas el horizonte internacional se ha oscurecido con otra preocupación: las disrupciones económicas por el miedo al virus.

En el artículo de The Economist, la redacción afirmó que los bancos centrales de toda Asia están flexibilizando la política monetaria, mientras que los gobiernos preparan programas de gasto para limitar el daño económico.

Por otra parte, a mediados de febrero, Apple advirtió a sus inversores que los problemas en la cadena de suministro estaban limitando la producción de iPhone y que —con seguridad— reducirían sus ingresos.

Además, en las últimas semanas, tras la escalada de la epidemia en Italia y en Corea del Sur, los economistas advirtieron sobre una posible reducción del crecimiento económico. De hecho, el 24 de febrero, The New York Times reportó que las acciones en Wall Street se desplomaron, luego de fuertes caídas en los mercados mundiales en respuesta a la propagación de brotes del coronavirus.


También, lea el artículo: «La epidemia de coronavirus de Wuhan, explicada».


Hoy, los sectores turístico, bancario, energético y metalúrgico son los más golpeados.

Ya, en la industria turística, hay un sinnúmero de perdedores por cuenta de la epidemia. Por ejemplo, el diario El País de España en su artículo “Las Bolsas mundiales ahondan las pérdidas por el miedo al coronavirus” —publicado el 27 de enero— reseñó: “El grupo de aerolíneas IAG (que engloba a British Airways, Iberia, Vueling y Air Lingus, entre otras) registraba pérdidas este lunes del 5%, mientras que la agencia de viajes online eDreams superaba el 7%. El sector hotelero no se libraba del pánico de los inversores: Meliá Hoteles caía en torno al 5% y Amadeus, proveedor de soluciones tecnológicas para empresas turísticas, perdía más del 6%. El color rojo se repetía en otras empresas europeas del sector: Easyjet y AirFrance sufrían pérdidas similares a las de IAG. Lufthansa, de más del 4,5%”.

Pero, ¿cuál es la razón? Según el diario El País: “El miedo al virus provoca una disminución de los movimientos de viajeros con origen o destino China, lo que se tradujo en una menor venta de billetes e incluso la potencial cancelación de vuelos”.

Interpretando la incertidumbre económica actual, en su informe Coronavirus Casts Shadow Over Credit Outlook —publicado el 11 de febrero—, la agencia de calificación de riesgo estadounidense Standard & Poors afirmó que, si se parte de la hipótesis de que el brote de coronavirus se estabilizará a nivel mundial en marzo de 2020, para la mayoría de los demás mercados emergentes y economías de frontera el impacto económico será “limitado”.

Sin embargo, en el informe, Standard & Poors advirtió que, si el brote epidémico se vuelve difícil de controlar, los inversores se tornarán más reacios al riesgo y, quizá, este miedo a lo desconocido podría conllevar un impacto negativo en el crecimiento económico.

Ya, el pánico al brote epidémico ha infectado la economía. Hace poco, las bolsas de China, Italia y Corea del Sur sufrieron fuertes descensos. Además, Wall Street en Estados Unidos, el CAC40 en Francia, el Dax en Alemania y el FTSE en Reino Unido también sufrieron caídas.

Así, además de los desafíos sanitarios que supone la propagación del brote epidémico y de las vicisitudes económicas por cuenta de este coronavirus, la lucha contra el creciente pánico es otro problema en sí mismo.

Aunque, en Occidente, la gravedad del Covid-19 ha crecido en los últimos días, en este momento conviene recordar algo: la histeria colectiva no será de utilidad en la lucha contra el brote epidémico, por el contrario, será una actitud perjudicial con terribles consecuencias para la economía.

Ya, el miedo al Covid-19 ha impactado los mercados financieros. En los primeros días de marzo de 2020, los mercados petroleros se derrumbaron y las acciones se desplomaron debido a un repentino enfrentamiento entre los mayores productores de petróleo del mundo, lo que supone una preocupación más para los inversores.

Además, la caída de los precios del petróleo desde el inicio del coronavirus también indica una desaceleración económica mundial.

Infortunadamente, y atizando los males que genera el miedo exacerbado al nuevo coronavirus, en los últimas semanas los medios de comunicación han publicado textos amarillistas: “Es post-apocalíptico: cómo el coronavirus ha alterado la vida cotidiana” y “Un libro de 1981 ‘predijo’ la irrupción de una extraña epidemia similar al coronavirus”, etc.

En su artículo “Lo que pensamos del coronavirus está distorsionado por el miedo” —publicado el 17 de febrero en The New York Times—, el profesor de psicología David DeSteno advirtió que “la solución consiste en confiar en los expertos, cuyas opiniones y declaraciones se basan en datos. Pero en el mundo actual, me temo que no existe una firme confianza en ellos, lo que nos convierte en víctimas absolutas del miedo”.

Aunque, aún es prematuro cuantificar las pérdidas económicas por cuenta del Covid-19 y determinar el alcance final de la epidemia. No obstante, lo dicho hasta aquí suscita un par de preguntas: ¿Los medios de comunicación han hecho una cobertura responsable para no exacerbar la histeria colectiva? Finalmente, ¿los usuarios han hecho un uso responsable de las redes sociales en lo referente al Covid-19?