Cargando
Opinion

El patrimonio arquitectónico en tiempos de crisis

Por Habemus

Publicado el 01 de octubre de 2019.

En los últimos días, ¿qué temas aparecen en la prensa nacional e internacional en torno a la compleja situación venezolana?

Recientemente, entre otros, se divulgaron artículos de corte político como “Duque en la ONU: un problema Maduro” —editorial del periódico El Colombiano— y “La ONU abre una investigación a Venezuela por violación de los derechos humanos” —texto del periodista Francesco Manetto publicado en el diario El País de España—.

Además, tocando un aspecto económico, el artículo “Venezuela Has Bitcoin Stash and Doesn’t Know What to Do With It” —de Alex Vásquez y Patricia Laya, publicado en el portal de la compañía Bloomberg—, que narra las peripecias de Nicolás Maduro Moros para continuar con las transacciones comerciales sin usar dólares.

Pero, entre las publicaciones, resalta un texto desolador que aborda un tema de índole cultural: el colapso de una mayúscula parte del patrimonio arquitectónico venezolano.

 Días atrás, en su desesperanzador artículo “Venezuela Is Collapsing. So Is Its Architectural Heritage” —publicado en Bloomberg—, Samy Adghirni registró los efectos de la crisis económica sobre la herencia arquitéctonica venezolana.

Según Adghirni, un lugar emblemático: la Ciudad Universitaria de Caracas, que aún está en la Lista de Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO, hoy “se ha convertido en una exhibición de fachadas decrépitas, vidrios rotos y paredes cubiertas de graffiti”.

Pero, la Ciudad Universitaria de Caracas no es el único testimonio arquitectónico de la crisis en nuestro país vecino.

También, según Adghirni, le problema se refleja en el Hotel Miramar, que en sus épocas de gloria “fue una confección que combinaba estilos Art Nouveau, caribeño vernáculo caribeño y Art Deco. Todo ha sido destruido excepto la estructura básica: pilares y paredes”.

En su revelador reportaje, Adghirni plasma un certera visión de Melin Neva —miembro de Paisaje Ciudad Ciudadanía, organización que defiende el patrimonio urbano de Caracas—: “Las sociedades devastadas pueden superar los períodos más oscuros, gracias a la conciencia del valor de su patrimonio. El patrimonio es la reserva moral que permite la reanudación del desarrollo”. Sin duda, la afirmación de Neva es una luz en la oscuridad, un faro en medio de la tormenta, pues le da la importancia que merece a la herencia cultural: un recordatorio de las raíces, la historia y los hitos de una sociedad. Una cuestión, en especial, útil en tiempos difíciles