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Opinion

El trago amargo para los caficultores de América Latina

Por Habemus

Publicado el 23 de Octubre de 2019.

En su breve nota informativa In a Global Coffee Glut, Top Brazil Grower Runs Out of Beans —publicada el 18 de octubre de 2019 en Bloomberg—, la periodista Fabiana Batista señaló que el principal productor brasileño de café, favorecido por la multinacional Starbucks, “dice que se ha quedado sin granos para nuevos pedidos”.

Además, Batista apuntó que, en una breve declaración telefónica, Lucio Dias —director comercial de la Cooperativa Regional de Cafeicultores em Guaxupé (Cooxupe)— afirmó: “Los fondos están vendiendo el café en exceso en Nueva York, mientras que en el mercado físico no hay más […]. No sabemos de dónde sacará café el mundo en los próximos seis meses”.

Pero, la baja oferta de café, descrita en el texto de Batista, es quizá una de las consecuencias de una batalla que, desde hace tres décadas, libran los caficultores de América Latina contra los bajos precios del café en el mercado mundial.

Así, hoy, los pequeños productores de café son víctimas de una crisis amarga: aunque la demanda crece, los productores viven un viacrucis para la supervivencia de sus cultivos.

Los relatos sobre las vicisitudes de los caficultores pululan en América Latina, desde México hasta Brasil.

Por ejemplo, en su artículo “La crisis del café: hay más que nunca, pero ni usted ni los productores se benefician” —publicado en julio de 2019 en El País de España—, los periodistas Ignacio Fariza, Naiara Galarraga y Catalina Oquendo relataron la historia de Antonio Martínez. Un hondureño que redujo la inversión en sus cafetales, porque los precios del café “son tan bajos que no tenemos para sostenerlos”.

En Colombia, las historias son cada vez más frecuentes. Desde la década de 1990, el exceso en la oferta de café condujo a una reducción mayúscula en los precios del grano. Así, ante la crisis de la caficultura, los pequeños productores han ingeniado estrategias de supervivencia como la reducción del área de café sembrada y la diversificación de cultivos.

Hace poco, en un recorrido por los campos de Pueblo Rico —vereda de Neira (Caldas)—, la Redacción de HABEMUS se sorprendió ante la mutación en los cultivos de este territorio. Hasta hace menos de una década, esta zona, que hace parte de Paisaje Cultural Cafetero, tenía una vocación cafetera, sin embargo, poco a poco, los sembradíos de café han sido sustituidos por cultivos de aguacate.

Ya desde 2004, en el Informe de Desarrollo Humano para el Eje Cafetero —liderado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD)—, se advirtió sobre el deterioro de las condiciones de vida en la región cafetera a finales de la década de 1990.

Hace algunos meses, en la Conferencia Anual de Comercio Justo —realizada en Bonn (Alemania)—, Roberto Vélez Vallejo, gerente general de la Federación Nacional de Cafeteros, propuso un precio base de 2 USD por libra.

Ante la propuesta, las organizaciones de comercio justo aún continúan en silencio. Se espera una respuesta positiva de parte de los mayores consumidores de café, la Unión Europea y Estados Unidos, economías que se vanaglorian de ser embajadoras del Fair Trade.

Esa actitud dilatoria siembra un interrogante: ¿Por qué las discusiones en torno al comercio justo no dejan de ser meros parloteos y no se centran en aplicar medidas que beneficien a los pequeños caficultores?