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Negocios

La dependencia económica del petróleo, ¿le pasó factura a Colombia?

Por Habemus

Publicado el 30 de Abril de 2020.

Hoy, en el mundo, los precios del petróleo están en una espiral descendente. Y, para Colombia, la situación es especialmente dramática. En 2019, este hidrocarburo representó el 40% de las exportaciones de la nación. Ante esta infausta situación, la Redacción de Habemus se preguntó: ¿cuáles serán las consecuencias de este problema en las finanzas públicas?

¡Una espiral descendente! Con esas palabras se resume el comportamiento de los precios del petróleo en los últimos meses. Una caída que, hasta el momento, alcanzó su punto más bajo el pasado 20 de abril, cuando —por primera vez en la historia económica— la referencia West Texas Intermediate (WTI) alcanzó un precio de -37.63 USD por barril. Lo que significa —al menos, en teoría— que los productores, para desencantarse del petróleo, tendrían que pagarle a alguien para que se quedé con él.

Además, la tormenta económica por cuenta de la covid-19 no sólo golpeó a la referencia WTI. Un día después, el Brent —que marca el precio para Europa y el resto del mundo— recibió una peligrosa estocada: el 21 de abril su valor se desplomó por debajo de los 20 USD, una cifra que no se había registrado en 19 años.

Pero, la situación de Colombia es, quizá, una de la más dramáticas en América Latina, pues el bajonazo en los precios del petróleo dejó al desnudo la dependencia económica de la nación de las industrias petrolera y minera.

Desde 2015, la espiral descendente en los precios de los hidrocarburos y la consecuente devaluación del peso colombiano ha sido un mayúsculo dolor de cabeza para la economía de Colombia. Sin embargo, el golpe mortal para las finanzas públicas de la nación llegó en el contexto de la actual crisis económica por cuenta de la covid-19. Pero, ¿cuál es la razón?

A diferencia de otras naciones latinoamericanas, las finanzas públicas de Venezuela, Ecuador y Colombia tienen una acentuada dependencia de las exportaciones petroleras. Por ejemplo, en el caso de Colombia, entre 2007 y 2017 Ecopetrol desembolsó 200 billones de pesos para el Sistema General de Regalías (SGR).

Pero, ¿por qué es relevante el SGR para las finanzas públicas?

Según el Departamento Nacional de Planeación (DNP), el SGR provee recursos económicos destinados al ahorro para el pasivo pensional, a la financiación de proyectos para el desarrollo socioeconómico y a la inversión en educación, en ciencia, en tecnología y en innovación, entre otros.


También, lea el artículo: «El impuesto al carbono en Colombia y la lucha contra la deforestación, ¿una experiencia para exportar?»


Además de lo anterior, el SGP, cada año, proporciona recursos económicos para impulsar el desarrollo económico en sectores estratégicos para la nación. Por ejemplo, en 2019, según el DNP, el 44.84% de los recursos aprobados se destinaron para la construcción de infraestructura de transporte y, el 12.41% para vivienda, ciudad y territorio.

Hoy, la adversa situación del sector petrolero a nivel mundial ya está desencadenando efectos nocivos en Colombia. El pasado 22 de abril, en su informe económico “Doble crisis. Covid-19 y guerra de precios del petróleo: impacto para Colombia y el sector de hidrocarburos”, la Asociación Colombiana del Petróleo (ACP) anunció que el desplome en los precios internacionales y la reducción en el país de 35 mil barriles diarios de producción implicarán una caída significativa en los ingresos fiscales. Un escenario alarmante en el que Colombia pasaría de un recaudo estimado de 16,1 billones de pesos —en regalías, en impuestos y en derechos económicos— en 2019 a 4 billones de pesos en 2020.

En pocas palabras, según la ACP, en esta coyuntura las regalías podrían caer un 65%.

A diferencia de otras naciones latinoamericanas, las finanzas públicas de Venezuela, Ecuador y Colombia tienen una acentuada dependencia de las exportaciones petroleras. Por ejemplo, en el caso de Colombia, entre 2007 y 2017 Ecopetrol desembolsó 200 billones de pesos para el Sistema General de Regalías (SGR).

Además, de seguro, la baja demanda de petróleo repercutirá en otros ingresos fiscales como el impuesto al carbono.

No obstante, desde hace un par de años, organismos internacionales ya habían advertido sobre una imperiosa necesidad para la economía colombiana: la diversificación de las exportaciones.

Por ejemplo, ya, desde 2018, la Organización Mundial del Comercio (OMC) había advertido a Colombia sobre esa urgente necesidad y señalado que “la desaceleración en el crecimiento ha sido el resultado de una disminución de las exportaciones, especialmente de petróleo y de otras materias primas, y de una menor expansión de la demanda interna” —según anotó la agencia EFE en su artículo “OMC asegura que es prioritario que Colombia diversifique la economía”, publicado en junio de 2018 en Portafolio—.

Además, según el artículo de la agencia EFE, en 2017 el primer renglón de las exportaciones de Colombia fue el petróleo y sus derivados, con una participación aproximada de un 40% de las exportaciones totales y, en segundo renglón, el carbón con un 18%.

Hoy, el intrincado laberinto en el que está el sector petrolero, al menos a primera vista, no parece tener una escapatoria en el corto plazo.

Finalmente, ante la crisis propiciada por la covid-19 y la guerra en los precios del petróleo, queda una pregunta: ¿hasta cuándo esperarán los líderes políticos para emprender una cruzada para diversificar la economía de Colombia?