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Opinion

La precarización laboral, ¿la solución para el desempleo juvenil?

Por Habemus

Publicado el 15 de Octubre de 2019.

Hace poco, una propuesta polémica levantó una ola de indignación a través de las redes sociales. ¿La razón? Sergio Clavijo Vergara, presidente de la Asociación Nacional de Instituciones Financieras (ANIF), le propuso al Gobierno que activara, mediante un decreto, un sistema de contratación para jóvenes menores de 25 años, en el que ellos tendrían un salario diferencial que, para este caso, sería el 75% de un salario mínimo.

Pero, Colombia no es la única nación que enfrenta retos relacionados con la necesidad de crear opciones laborales para los jóvenes.

En Europa, tras la crisis económica de 2008, el desempleo juvenil marcó récords históricos. Por ejemplo, según Eurostat —oficina estadística de la Comisión Europea—, en 2015 España registró una cifra del 48%.

Además, en 2015 el investigador Javier Ramos, en su texto “Empleo Juvenil en España o de cómo hemos hecho de la juventud un problema económico estructural” —que hace parte del libro Desempleo Juvenil en España—, calificó la población NEET (Young People Not in Employment, Education or Training) como una de las más vulnerables ante la exclusión social.

Pese a ello, en Europa las experiencias de Alemania, Austria y Suiza son, en este momento, un referente de éxito para combatir este problema económico, pues las tres naciones tienen las tasas más bajas de desempleo en este sector de la población.

Pero, ¿estos tres países cómo lograron reducir las altas tasas de desempleo juvenil? La respuesta a este interrogante está en el sistema de aprendizaje dual.

En su artículo “Sistema de aprendizaje dual: ¿una respuesta a la empleabilidad de los jóvenes?” —publicado en 2014 en la Revista Latinoamericana de Derecho Social—, María Ascensión Morales Ramírez (profesora de la UNAM) explica que la emergencia de este modelo educativo busca “combatir algunos de los obstáculos enfrentados por los jóvenes en su inserción en el mundo del trabajo, como lo son: la falta de competencias y la experiencia laboral”.

El sistema de aprendizaje dual, según Morales, “exige la construcción de una adecuada relación entre la escuela y la empresa, una compleja planeación para garantizar tanto la oferta como la calidad de la formación”.

Por otra parte, en el artículo “La formación dual y la generación de empleo juvenil” —publicado en 2015 en la Revista de Antiguos Alumnos IESE—, Sandalio Gómez (PhD en Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad de Navarra) señala que, ante todo, hay que “conseguir una formación que responda a las necesidades reales de presente y futuro de las empresas y de las instituciones, en un mundo cada vez más tecnificado, exigente y en continuo desarrollo”.

Sin embargo, en Colombia, para el éxito de un sistema de aprendizaje dual es imperativo crear una red de cooperación entre el Ministerio del Trabajo, el Ministerio de Educación, las universidades y el sector privado.

Hasta el momento, en Colombia, el único tímido experimento al respecto fue un programa piloto que el SENA puso en marcha en 2014.

Sin duda, la propuesta de Sergio Clavijo Vergara evoca la “Ley por la Igualdad de Oportunidades”, aprobada en Francia en 2006. En aquel entonces, fue una medida que permitió la creación del polémico “Contrato del Primer Empleo”. El malestar social, que propició esta figura legal, originó un sinnúmero de protestas que tenían como consigna central la lucha contra la promoción de la precarización laboral.

Por supuesto, en Colombia, la situación tiene matices más sombríos.

Finalmente, queda un interrogante: ¿La solución para la reducción del desempleo juvenil en Colombia está en precarizar, aún más, las condiciones laborales de este sector de la población?