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Ciencias Naturales

La reducción de la huella hídrica, ¿otra batalla perdida?

Por Juan Sebastián Giraldo Gutiérrez

Publicado el 10 de Febrero de 2020.

Algunos años atrás, Arjen Hoekstra creó la huella hídrica, un indicador que mide el volumen total de agua dulce que se utiliza para producir los bienes y los servicios consumidos por un individuo, una comunidad o una nación. En 2010, Our World in Data afirmó que, India, China y EEUU son las naciones con la huella hídrica más alta. Pero, ¿cuál es la actividad humana que consume el mayor volumen de agua?

Hoy, el agua dulce es uno de los tesoros más valiosos que tiene la humanidad, pues, a pesar de que el 70% de la superficie de la Tierra está cubierta por ella, el 97,5% es salada y tan solo el 2,5% es dulce.

Así, en el artículo “¿Cómo ahorrar agua?” —publicado el 11 de enero de 2016 en la web de NatGeo—, la Redacción de National Geographic afirmó que menos del 1% del agua dulce está disponible para cubrir todas las necesidades de la población mundial y una multitud de ecosistemas que dependen de ella.

Sin embargo, los estilos de vida de las diferentes sociedades generan un alto consumo del preciado recurso por parte de las personas y, en especial, de la industria.

Este consumo insostenible ha llegado a tal gravedad que, según señala el profesor Arjen J. Hoekstra en su artículo “Cómo podemos reducir nuestra huella de agua a un nivel sostenible” —publicado en la web de la Organización de las Naciones Unidas—, dos ríos de gran caudal ya no desembocan en los océanos: el río Amarillo de China y el río Colorado de Estados Unidos. Un fenómeno que se produce porque la mayoría del agua de estas fuentes es destinada para la industria, la agricultura y los hogares.

Sin duda alguna, nuestro estilo de vida y nuestros hábitos causan que el consumo de agua a nivel mundial sea insostenible. Pero, ¿cuáles son las actividades humanas que provocan un mayor uso del recurso hídrico?

Hoy, la alimentación es, quizá, la actividad que más litros del recurso hídrico demanda diariamente. Por ejemplo, de acuerdo con lo señalado por National Geographic en el artículo antes citado, la producción de una hamburguesa de 200 gramos de carne requiere normalmente de unos 2.300 litros de agua. Por otra parte, para fabricar una chocolatina de 200 gramos se necesitan al menos 3.400 litros de agua.

Ahora bien, hay que resaltar que la demanda de agua per cápita es considerablemente más alta en algunas naciones. Por ejemplo, Hoekstra sostiene que “en los Estados Unidos de América y en los países de Europa Meridional, los consumidores tienen una huella de agua de casi el doble de la media mundial”.

Por otra parte, entre las recomendaciones de Hoekstra, sugiere que si queremos que haya igualdad en la huella hídrica por habitante a nivel mundial, “China y la India tendrían que reducir su huella de agua por persona aproximadamente un 22,5% durante el siglo que viene”.


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Sin duda, la recomendación de Hoekstra supone un reto mayúsculo, pues estas naciones están aumentando su huella hídrica per cápita en vez de disminuirla. Sin embargo, los casos de India y China no son los más desconsoladores, ya que Estados Unidos debe reducir su consumo de agua por habitante en un 70%.

Hoy, según el informe “El futuro de la alimentación y la agricultura” —publicado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO)—, el 70% de las extracciones de agua son usadas para la producción de alimentos.

Por otra parte, tristemente, en la última década la reducción de la contaminación hídrica tampoco ha mejorado. En su artículo, Hoekstra expresa que varios de los riachuelos de Bangladesh y China se ven rojos, violetas o azules a causa de las aguas residuales que vienen de la industria textil.

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(Consumo de Agua para la Agricultura, en m³ por año). Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el agua agrícola se define como la cantidad anual de agua autoabastecida extraída para el riego, el ganado y la acuicultura. Según las cifras recopiladas por Our World in Data, en 2015, los países con el mayor consumo de agua para la agricultura fueron India, China y Estados Unidos de América. Gráfico: Our World In Data.

Hoy, la reducción de la huella hídrica es una prioridad planetaria. En efecto, ya, en el informe “Reutilización del Agua para la Agricultura: ¿Beneficios para todos?”, la FAO anticipó que, “es probable que el cambio climático agrave la escasez de agua”.

Finalmente, lo anterior, nos condujo a un interrogante: ¿A nivel mundial, pobladores, agricultores e industriales están cambiando sus prácticas para lograr niveles más bajos en el consumo de agua y una reducción de la contaminación hídrica?