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Opinion

Los gadgets, ¿los objetos destinados a formar montañas de basura?

Por Habemus

Publicado el 16 de septiembre de 2019.

La semana pasada, en Cupertino —California—, Apple presentó el iPad 7, el Apple Watch Series 5, el iPhone 11 y el iPhone 11 Pro.

Pero, el evento no fue un hecho inusual.

Un mes atrás, en agosto, en el evento Samsung Galaxy Unpacked 2019, la compañía surcoreana presentó el Galaxy Note10, el Note10 Plus, el Galaxy Watch Active 2 y el Galaxy Book S.

Así, en solo dos meses, entre los dos titanes tecnológicos —Apple y Samsung— lanzaron ocho productos. Y de ellos, en los próximos meses, las factorías producirán varios millones de unidades.

En muchos casos, un par de minúsculas innovaciones, como una selfie en cámara lenta o el modo nocturno, serán las razones capitales que empujarán a millones de consumidores a prescindir de teléfonos móviles que, quizá, aún están en óptimo estado.

Tras de ello está la obsolescencia psicológica, un enfoque de mercado que encontró su máxima expresión en la industria tecnológica.

Un ejemplo de lo anterior fue expuesto —por pocos segundos— en el video I love this camera, but I’ll never use it—publicado por The Verge—. En él, Becca Farsace ingresa a un sótano. De repente, la joven extrae una gigantesca caja plástica. Cuando la abre, la presentadora muestra una colección de objetos tecnológicos que alguna vez creyó necesitar y, que, tras algunos meses de uso, jamás tocó de nuevo.

Pero, ¿cuáles son las consecuencias de la obsolescencia psicológica y la compra frenética de gadgets?

Una de las respuestas a este interrogante está en el audiovisual “Basura electrónica para los empobrecidos” —producido por DW—. En él, Christian Bock registra cómo Acra, en Ghana, se convirtió en un gigantesco vertedero de chatarra electrónica. Tras observar la ruina ambiental y social que trajo la inmensa ola de residuos tecnológicos, el documentalista pronuncia una frase: “aquí termina nuestra codicia por la constante modernización de la técnica”.

Sin embargo, lo anterior supone una paradoja. Pues, a pesar de que la innovación es la piedra angular de la industria tecnológica, rara vez los fabricantes de gadgets la integran a la creación de programas de economía circular.

Entonces, ¿la innovación ambiental tiene la importancia que merece en la industria tecnológica?

De nuevo, un ejemplo de ello, en América Latina, son Samsung y Apple. En Colombia, las multinacionales no tienen programas de posconsumo. Así, en el caso de que un objeto electrónico culmine su ciclo de vida, el camino más rápido para un consumidor poco informado será tirarlo a la basura.

Lo anterior, supone un reto para la sostenibilidad ambiental, no solo para los fabricantes sino, en especial, para los consumidores. Hoy, ¿la compra de objetos electrónicos es un acto mediado por la razón?